Estetoscopio político
El abandono de lo público para el beneficio privado
La Organización Mundial de la Salud recomienda a las naciones por lo menos 2.5 camas hospitalarias censables por cada mil habitantes, esta cifra es abrumadora frente a las 0.68 camas que existen en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) para cada mil derechohabientes, es decir un déficit que se resiente en la atención que otorga y que viene acumulando un malestar generalizado entra la población que atiende.
Para entender el problema debemos entender un poco de la historia de esta Institución que, a través de ya 83 años ha sido uno de los pilares del Estado Mexicano, triunfo de la revolución y un baluarte del pueblo.
El IMSS se crea en 1943 como una justa exigencia de los ideales revolucionario y gracias a la visión de Gral. Lazaro Cardenas que sienta las bases instruyendo al Lic. Ignacio García Tellez que ya en el gobierno de Ávila Camacho promulgan la Ley del Seguro Social, en los primeros años se comenzaría con la construcción y compra de inmuebles, centros hospitalarios ya establecidos y nosocomios principalmente en las ciudades más pobladas para acercar el servicio de salud a los trabajadores así como a sus familias.
En los primeros años la capacidad instalada era de apenas 7 mil camas para la década de los sesenta, una cantidad importante recordado que la población derechohabiente era de aproximadamente 1.2 millones de personas, su crecimiento vino aparejado del desarrollo nacional, la construcción de hospitales sufrió la misma suerte que todos los ámbitos de la vida pública nacional y llegó a su cúspide en 1982 cuando se registraron 27 mil camas censables para la atención en todo el territorio nacional.
A partir de la entrada neoliberal y los designios del Banco Mundial, México comenzó con el abandono sistemático de todo lo público para entregarlo a manos privadas, y la infraestructura comenzó un terrible retroceso que contabiliza ya para 1990 2 mil camas menos en el IMSS.
Con la lógica de que lo privado es mejor a lo público se fue introduciendo en el IMSS la subrogación de servicios, la entrega del pastel en partes para hacer negocios a costa de la salud de los mexicanos, durante la etapa neoliberal no solo se abandonó la construcción de centros médicos, se intentó el desmantelamiento completo ya que la intención era por una lado crear negocios privados y o el otro acabar con una de las organizaciones sindicales más fuertes del país el SNTSS, al punto de intentar en la docena trágica (2000-2012) subrogar los servicios de limpieza y desmantelar el Contrato Colectivo de Trabajo quitando el Régimen de Jubilaciones y Pensiones.
En el peñato la situación no fue diferente, con la variante de una corrupción desbordada, la construcción fantasma se vio institucionalizada, tuvo que llegar una pandemia para sacar a la luz los hospitales que se cobraron, “inauguraron” y se volvieron a cobrar que seguían en obra negra, pero el producto más terminado fueron las Asociaciones Público-Privadas, un esquema donde los “empresarios” fueron beneficiados con contratos para operar por 25 años hospitales, es decir el gobierno les entregó a precios de oro con una obligación a costa del dinero público, como muestra el Hospital de Alta Especialidad de Zumpango en el Estado de México (EMX), fue entregado a Juan Armando Hinojosa y hasta el 2023 se tenían entregados 13 mil millones de pesos por un hospital de 124 camas censables terminando su contrato para 2035, lo que estima por lo menos 8 mil millones más en comparación que en 2025 la presidenta Claudia Sheinbaum inauguró en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas el Hospital General Regional de 144 camas censables con un costo de 2 mil 900 millones.
Pero con el gran movimiento de transformación que llegó en 2018 se cambió el paradigma prevaleciente, se volteó a ver nuevamente a lo público como el motor de desarrollo, de transformación y bienestar, en el sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador se reconstruyeron, rescataron y remodelaron 90 hospitales que se encontraban inactivos, se terminaron contratos de APPs para la administración propia y se emprendió el mayor plan de infraestructura del IMSS desde su creación.
Para cuando Andrés Manuel entregó la banda presidencial, el IMSS acumuló 3944 camas censables más, mismas que se sumaran con el plan al 2030 que proyecta contar con 6773 camas adicionales para revertir lo que en los hechos significa un desprecio total a la vida de la población en nuestro país.
Con el gran trabajo de nuestra presidenta y el legado del Lic. Andrés Manuel López Obrador los gobiernos de la transformación habrán puesto al servicio del pueblo más camas de hospital que los ultimo seis sexenios juntos, de ese tamaño es el amor al pueblo y el compromiso por su bienestar.










