Evidencia el PRI su doble discurso contra la jornada laboral de 40 horas
TOLUCA, Edomex., 10 de febrero de 2026.- El Partido Revolucionario Institucional (PRI) intenta desacreditar la iniciativa de Morena sobre la reducción de la jornada laboral, pero sus propios argumentos evidencian una postura contradictoria y regresiva frente a una exigencia histórica de los trabajadores de México: trabajar menos horas y vivir mejor.
Reconocimiento implícito y freno al debate
Mientras acusa a Morena de simulación, el PRI reconoce implícitamente que el país necesita transitar hacia una jornada de 40 horas semanales. Sin embargo, lejos de aportar mejoras técnicas o consensos, opta por desestimar la propuesta y frenar el debate legislativo, una conducta que ha marcado al partido cuando los cambios implican transformaciones estructurales.
Gradualidad respaldada por organismos internacionales
El tricolor critica que la implementación sea gradual y se proyecte hacia 2030, pero omite que este esquema es recomendado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para garantizar estabilidad económica, adaptación empresarial y protección del empleo. La gradualidad, más que una debilidad, es una fortaleza del diseño propuesto.
Reducción real frente al rezago nacional
Al señalar que no se garantiza el descanso efectivo, el PRI intenta sembrar confusión, cuando la iniciativa de Morena abre por primera vez la puerta legal para reducir la jornada máxima semanal. De acuerdo con la OCDE, México es el país con más horas trabajadas al año entre sus miembros, con más de 2 mil 100 horas promedio por trabajador.
Antecedentes que contradicen el discurso
Resulta especialmente contradictorio que el PRI se presente como defensor del bienestar laboral cuando, durante sus administraciones, mantuvo intacta la jornada de 48 horas y avaló esquemas de subcontratación y flexibilización que precarizaron el empleo y debilitaron derechos.
Impacto en salud y productividad
Datos de la OIT advierten que las jornadas prolongadas incrementan hasta 35 por ciento el riesgo de enfermedades cardiovasculares y reducen la productividad a mediano plazo, mientras que países con jornadas reducidas reportan mejoras sostenidas en bienestar y eficiencia.
El trasfondo político de la descalificación
La crítica priista no busca fortalecer la reforma con ajustes concretos sobre descanso, salario o protección laboral; pretende desacreditar un avance real tras décadas de inmovilismo legislativo. Al desestimar la propuesta de Morena, el PRI vuelve a colocarse del lado del freno y no del progreso.










