Exigen al IMSS respeto a la vida y al pueblo de México primera parte
Familiares de pacientes y personal médico del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco y Durango demandan una revisión urgente y a fondo de los servicios generales en hospitales de ambas entidades, ante señalamientos de posibles negligencias en el saneamiento que, según denuncias, podrían estar relacionadas con muertes de bebés y otros pacientes sin que nadie asuma responsabilidad.
De acuerdo con versiones internas, los problemas señalados abarcan deficiencias en limpieza profunda, desinfección de áreas críticas, manejo de residuos hospitalarios y mantenimiento de infraestructura. Trabajadores consultados, que piden el anonimato por temor a represalias, aseguran que han reportado estas situaciones por canales institucionales sin obtener respuestas de fondo.
Los servicios generales del IMSS dependen de la Unidad de Administración del Instituto, encabezada por Juan Carlos Cardona Aldave. Fuentes internas señalan que Cardona mantiene una estrecha relación con la dirección general del IMSS, a cargo de Zoé Robledo, es decir despachan de manera directa, lo que, de acuerdo con estas versiones, se habría traducido en una protección política que obstaculiza una revisión crítica de su gestión.

Cabe señalar que Juan Carlos Cardona Aldave nunca ha trabajado con intermediarios en su estrecha relación y comunicación con el director general del IMSS, lo que señala una comunicación constante con Zoé Robledo.
La falta de transparencia en la Unidad de Administración no es casualidad. Al tener trato directo y sin intermediarios con el director general del IMSS, Cardona Aldave mantiene un control completo para la entrega de contratos millonarios de limpieza de forma directa, sin licitación y sin que nadie los vigile. Con consecuencias sumamente trágicas ya que mientras en oficinas centrales presumen el ahorro de los recursos públicos al contratar a proveedores improvisados, en las áreas de urgencias y cuneros de Jalisco y Durango abundan la falta de insumos básicos para la desinfección y productos de limpieza de pésima calidad que hoy cobra su factura con sangre y muertes que se pudieron evitar.
Se habla de bebés que han muerto y de pacientes en estado vulnerable expuestos a posibles infecciones hospitalarias por fallas en la limpieza y el saneamiento. Lo mínimo que se esperaría es una auditoría a fondo y que alguien dé la cara. No se puede normalizar que nadie se haga responsable”, señaló un médico de uno de los hospitales de Jalisco, quien solicitó reserva de su identidad.

Familiares de pacientes cuestionan cuántas muertes más de recién nacidos y personas hospitalizadas deben ocurrir para que las autoridades federales y estatales volteen a ver los señalamientos sobre las condiciones de higiene en los hospitales del IMSS en Jalisco y Durango. Reclaman la falta de información clara y de resultados de investigaciones internas sobre presuntas negligencias ligadas al saneamiento hospitalario.
El silencio de Zoé Robledo frente a esta crisis resulta ensordecedor y exhibe una indolencia criminal. Mientras el titular del IMSS ocupa los reflectores mediáticos para sostener la narrativa política de un sistema de salud "de primer mundo", la realidad en los pabellones pediátricos expone un sistema colapsado por la corrupción y la omisión.
La negativa explícita de la Dirección General para intervenir los hospitales afectados, remover de inmediato a los delegados estatales y exigir cuentas procesales a su propio operador administrativo, confirma que Robledo prioriza el blindaje de su círculo político sobre el deber de salvaguardar la vida de los recién nacidos. Basta con revisar la plantilla dorada en la Unidad de Administración, en la Unidad de Atención y Orientación al Derechohabiente, que no ha dado un buen seguimiento a los padres de las víctimas al igual que la Dirección Jurídica del Instituto.







