Exigen justicia por Vanesa Trejo; feminicidio sacude Chimalhuacán
CHIMALHUACÁN, Edomex., 30 de enero de 2026.- Vanesa Maricruz Trejo Ramos era una joven odontóloga de 30 años, profesionista comprometida, valiente y dedicada, que trabajaba para cumplir sus sueños. Quienes la conocieron la recuerdan como una mujer noble, amorosa y cercana, especialmente con los niños, siempre con una sonrisa sincera que hoy duele recordar.
El crimen que no debió ocurrir
El 26 de enero, Vanesa salió rumbo a su consultorio ubicado sobre avenida El Peñón, frente al Mexibús Las Flores, en Chimalhuacán. Nunca regresó a casa. Fue asesinada mientras trabajaba, en un espacio que debía ser seguro. Su ‘error’ no fue ninguno: no estaba de fiesta, no iba sola de noche, no estaba haciendo nada indebido; estaba trabajando.
Impunidad que lastima y se repite
A días del crimen, familiares y amigos denuncian que no hay detenidos ni avances claros en la investigación. El presunto responsable sigue libre, mientras el dolor crece y la indignación se multiplica. En el Estado de México (EMX), datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública indican que la entidad encabeza desde hace años los registros nacionales de feminicidio, homicidio doloso contra mujeres y desapariciones, una crisis que sigue sin respuesta efectiva.

Gobierno ausente y fallas estructurales
La exigencia de justicia va acompañada de una crítica directa a la nula acción del gobierno, que no ha logrado frenar la violencia feminicida ni garantizar condiciones mínimas de seguridad para las mujeres. Colectivos y familiares acusan investigaciones lentas, falta de perspectiva de género y un sistema que permite que los crímenes queden impunes.
Ser mujer no es un delito
El caso de Vanesa reabre una pregunta que miles de familias repiten en el país: ¿cuál fue su culpa?, ¿ser mujer? De acuerdo con el INEGI, más del 70 por ciento de las mujeres mexicanas ha sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, y muchas de estas agresiones ocurren en espacios laborales o cotidianos.
Un grito colectivo por justicia
Hoy, la voz de Vanesa no se apaga. Familiares, amigos y ciudadanos exigen justicia, castigo al culpable y un alto a la impunidad. "Apagaron sus sueños, pero no su voz", repiten quienes hoy gritan por ella. La exigencia es clara: ni una más, justicia para Vanesa y acciones reales contra la violencia feminicida.










