Explota el consumo en los 90 y redefine hábitos, deudas y aspiraciones
TOLUCA, Edomex., 23 de enero de 2026.- Tras décadas marcadas por la escasez, el ahorro forzado y el miedo a gastar, los años noventa representaron un punto de quiebre en la vida cotidiana de millones de familias mexicanas. El consumo, que durante años fue contenido, explotó de manera abrupta.
Oportunidades de pagar 'a meses' y de acceso inmediato
La llegada casi simultánea de la televisión a color, la publicidad masiva, los créditos bancarios, las tarjetas, las tiendas departamentales y los productos importados transformó las prácticas de compra. Aquello que antes se analizaba con cautela comenzó a ofrecerse 'a meses', bajo la promesa de acceso inmediato y facilidad de pago.
Para muchas familias, consumir dejó de ser solo una necesidad básica y se convirtió en una forma de pertenencia. Comprar, estrenar y mostrar pasó a ser una manera de 'ponerse al día con el mundo', en un contexto donde el tener se asoció con estabilidad, modernidad y éxito personal.
El endeudamiento como parte de la vida cotidiana
El impacto fue profundo porque el cambio no fue gradual. Se transitó, en poco tiempo, del cuidado extremo del gasto al acceso casi irrestricto al consumo. Este contraste modificó hábitos financieros, generó nuevas aspiraciones y normalizó el endeudamiento como parte de la vida cotidiana.
A más de tres décadas de distancia, ese viraje sigue teniendo consecuencias. Las deudas, las expectativas de consumo y la presión por mantener ciertos estándares materiales son herencias directas de una época que redefinió la relación de la sociedad con el dinero y el deseo de tener.










