Francisco I. Madero llega a la Presidencia en 1911; lo mató Huerta
TOLUCA, Edomex., 6 de noviembre de 2025.-Un día como hoy, pero de 1911, Francisco I. Madero y José María Pino Suárez asumieron oficialmente los cargos de Presidente y Vicepresidente de la República, respectivamente, marcando el inicio de una nueva etapa política en México tras el fin del porfiriato.
Durante su discurso de toma de posesión, Madero pronunció palabras que reflejaban su compromiso con los ideales democráticos que impulsaron la Revolución:

“Ciudadanos; si me siento orgulloso de ocupar la Primera Magistratura, es porque el voto popular me ha hecho llegar a ella. Para llevar a cabo mis difíciles labores, necesito que cada ciudadano sea un guardián de los derechos de los demás, y que me ayuden todos para el engrandecimiento de la Patria, por cuya prosperidad debemos luchar siempre unidos.”
Diez millones de votantes lo respaldaron para obtener la victoria con el Partido Constitucional Progresista
En las elecciones celebradas en octubre de 1911, Madero y Pino Suárez resultaron triunfadores por amplia mayoría como candidatos del Partido Constitucional Progresista, obteniendo el respaldo de alrededor de diez millones de ciudadanos. Su triunfo representó el primer ejercicio democrático tras décadas de gobierno autoritario bajo Porfirio Díaz.
Sin embargo, el nuevo gobierno no estuvo exento de conflictos. Antes incluso de la toma de posesión, los magonistas denunciaron que Madero pretendía sustituir una “dictadura oligárquica por una burguesa”, mientras que el Plan de Tacubaya, proclamado días antes del acto oficial, desconocía al futuro gobierno y llamaba a Emilio Vázquez Gómez a ocupar la Presidencia.

Ya en el poder, Madero enfrentó rebeliones y divisiones internas: los zapatistas lo desconocieron mediante el Plan de Ayala, Pascual Orozco se levantó en armas en el norte, y la prensa opositora comenzó a erosionar su popularidad.
Por órdenes de Victoriano Huerta fue asesinado en 1913 al exterior de Lecumberri
Conocido como La Decena Trágica, el sueño democrático de Madero culminó trágicamente el 22 de febrero de 1913, cuando fue asesinado junto con el vicepresidente Pino Suárez, tras haber sido obligados a renunciar durante un golpe de Estado encabezado por el general Victoriano Huerta.

De acuerdo con los reportes históricos, ambos fueron trasladados al penal de Lecumberri, ubicado en la Ciudad de México, pero antes de llegar, fueron ejecutados por el mayor Francisco Cárdenas y el cabo Rafael Pimienta, quienes actuaron bajo órdenes directas de Huerta. La versión oficial intentó encubrir el crimen al afirmar que ambos habían muerto durante un ataque de fuerzas maderistas.
El golpe del 9 de febrero de 1913 marcó el fin del gobierno de Madero y abrió uno de los capítulos más oscuros de la historia mexicana. Su legado, sin embargo, perdura como símbolo de la lucha por la democracia y el sufragio efectivo.










