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TOLUCA, Edomex., 4 de abril de 2025.- A una semana de que entró en vigor la nueva disposición federal que prohíbe la venta de comida chatarra en todas las escuelas del país, en el Estado de México la medida ha sido, en muchos casos, completamente ignorada.
Cafeterías escolares de todos los niveles siguen ofreciendo productos ultraprocesados, mientras que las autoridades municipales no han implementado acciones para vigilar o sancionar el incumplimiento de la norma.
Pese a los lineamientos claros del programa “Vida Saludable” impulsado por la SEP, que prohíbe alimentos con altos niveles de azúcares, grasas saturadas y sodio, como refrescos, frituras, pastelitos y golosinas, estos siguen presentes en las tienditas escolares de planteles públicos y privados por igual.
“Nos dijeron que ya no podían vender papas o refrescos, pero ahí están, hasta más visibles que antes”, comentó Mariana, madre de familia en una primaria de Ecatepec. Asegura que su hijo sigue comprando productos con sellos de advertencia, como si no hubiera ninguna nueva regla.
Fuera de los planteles, todo sigue igual
Además, en las inmediaciones de las escuelas el problema se agrava: decenas de vendedores ambulantes continúan ofreciendo los mismos productos prohibidos, sin que haya operativos o inspecciones visibles por parte de las autoridades municipales.
“La escuela cerró la cooperativa un día, pero afuera hay tres puestos vendiendo exactamente lo mismo”, relató Armando, vecino de una secundaria en Nezahualcóyotl. Asegura que incluso los propios maestros compran ahí, lo que da un mensaje contradictorio a los estudiantes.
La omisión también se refleja en la falta de sanciones. Aunque se anunciaron posibles multas para escuelas que no acaten la medida, hasta ahora no se ha dado a conocer ninguna institución sancionada en la entidad. Tampoco se han emitido advertencias formales por parte de los ayuntamientos.
Organizaciones civiles y expertos en salud pública han señalado que la estrategia será inefectiva si no se acompaña de vigilancia real, coordinación con autoridades locales y campañas permanentes de concientización dirigidas a estudiantes, padres y docentes.
“Está bien que quieran combatir la obesidad, pero si no hay seguimiento, esto queda solo en el papel. Las escuelas no tienen supervisión ni orientación clara, y los municipios ni siquiera se han pronunciado al respecto”, declaró la nutrióloga Patricia González, consultora en políticas alimentarias.
El Estado de México ocupa uno de los primeros lugares a nivel nacional en obesidad infantil. La mala alimentación en el entorno escolar ha sido señalada por expertos como un factor clave en este problema, de ahí la urgencia de aplicar correctamente la nueva normativa.