Impulsa Cabildo de Cuautitlán Izcalli plan de conservación ambiental
CUAUTITLÁN IZCALLI, Edomex., 30 de septiembre 2025.- Durante sesión pública, integrantes del Cabildo aprobaron de forma unánime el programa de Manejo del Área Natural Protegida Municipal Espejo de los Lirios, con el fin de garantizar la preservación y el uso sustentable de este espacio, que desde 2009 estaba sin un plan oficial de operación.
La falta de un esquema de manejo generó que el sitio fuera utilizado como parque recreativo, sin atender restricciones necesarias para proteger la biodiversidad. Este vacío normativo propició el deterioro del ecosistema y la pérdida de control sobre actividades humanas que impactaban negativamente en la zona.
Con esta decisión, el municipio da un paso clave en materia ambiental, pues el plan busca frenar la degradación del cuerpo de agua y al mismo tiempo establecer medidas de restauración que permitan recuperar su valor ecológico y social.
Plan de Manejo del Espejo de los Lirios
Con más de 487 mil metros cuadrados de extensión, el Espejo de los Lirios representa uno de los cuerpos de agua más relevantes de Cuautitlán Izcalli. Además de su carácter municipal, forma parte del parque estatal Santuario del Agua Laguna de Zumpango, lo que le otorga doble protección ecológica dentro del Estado de México (EMX).
El programa aprobado integra acciones de restauración ambiental, educación comunitaria, manejo de residuos y promoción de ecoturismo. También busca mejorar la infraestructura y establecer esquemas de gobernanza que fortalezcan la participación ciudadana en tareas de conservación.
La estrategia fue elaborada mediante talleres, recorridos y mesas de trabajo que involucraron a dependencias locales, asociaciones civiles y habitantes del municipio. Incluso, se llevó a cabo una consulta digital en la que más de 360 personas identificaron problemáticas como contaminación del agua, inseguridad y presencia de especies invasoras.
Las autoridades municipales destacaron que la implementación se realizará por etapas en un periodo de uno a tres años, con la conformación de un consejo que dé seguimiento a los avances. Este esquema permitirá ajustes permanentes para garantizar el cumplimiento de objetivos y fomentar la corresponsabilidad ambiental entre gobierno y ciudadanía.






