Incertidumbre
A veces, cuando leo las noticias, tengo la sensación de no estar entendiendo lo que pasa. En días recientes han surgido con fuerza los reclamos por la captura del 'Mayo' Zambada y, al parecer, la FGR indaga posibles violaciones graves —haber realizado una operación en territorio mexicano sin autorización—, por parte de instituciones y funcionarios del gobierno de los Estados Unidos.
En paralelo, sorprende el anuncio de la SRE de que reservará la información relacionada con el gobernador con licencia Rubén Rocha y el senador Enrique Inzunza; pero, unas horas después, la misma secretaría dice que por instrucciones de la Presidenta se transparentará esta información, menos las notas diplomáticas al respecto.
Nos movemos entre la defensa de la soberanía nacional y la solicitud constante de información para saber si hay elementos que inculpen a los políticos sinaloenses. Nos movemos entre la necesidad de transparencia y la opacidad.
En México tenemos, lo digo tristemente, muchos delitos que permanecen impunes. Me parece bien que se aclare la captura del 'Mayo', pero tengo mis reservas sobre si debemos empeñarnos tanto en ese suceso.
Llevamos mucho tiempo cosechando noticias sobre nuevos sucesos delictivos de dimensiones preocupantes. El huachicol, por ejemplo, ya no se limita a la ordeña de los ductos de PEMEX; también involucra la entrada de 144 millones de litros en tan sólo 52 días a través de las aduanas, hecho en el que presuntamente están involucrados miembros de la Marina y el Ejército.
Se van acumulando una buena cantidad de problemas. Queda la sensación de que la Presidenta tiene que ir apagando todos los fuegos. Es ella quien gira instrucciones, da la cara, señala avances de investigaciones y se pone constantemente en el ojo del huracán. No parece tener un equipo de contención que salga a poner orden, evite los problemas y facilite las actividades de nuestra mandataria.
Las intervenciones de Claudia Sheinbaum se multiplican: lo mismo tiene que llamar a la prudencia en los festejos del Mundial, que decir a sus secretarios cómo deben comportarse. Pareciera necesaria una mayor coordinación tras bambalinas y así evitar la rectificación pública con tanta frecuencia.
Pero quizá el problema mayor sea que ahí no están los verdaderos problemas. Es probable que lo que vemos y leemos sea simplemente lo que trasciende, pero no lo que realmente está pasando. A veces pienso que me refugio en esta suposición para justificar mi incapacidad de comprender los acontecimientos.
¿Cuáles son los verdaderos problemas? ¿De qué tamaño es la presión de los Estados Unidos? ¿Cómo se ha de gestionar la cohesión interna de MORENA? ¿Por qué se han adelantado tanto los tiempos para seleccionar las candidaturas a las gubernaturas?
Quisiera tener la certeza de alguna respuesta, pero pasa el tiempo y solamente me surgen más preguntas.
Por momentos da la impresión de estar viviendo en un mundo cada vez más líquido, sin un apoyo firme. No atisbo un rumbo claro y sí muchos frentes abiertos y una gran cantidad de problemas con urgencia de solución.
Negociamos un tratado. Buscamos seguridad. Quisiéramos tener más certezas para lograr proyectar las inversiones necesarias para el crecimiento. Tenemos muchas ilusiones, pero también una gran cantidad de pendientes.
Necesitamos sentarnos a pensar juntos. Urge un pacto cívico y político capaz de dar un rumbo más claro a nuestros retos presentes. No vaya a ser que la incertidumbre termine por rebasarnos.










