Incontenible descomposición
El asunto Rocha Moya revela la descomposición del régimen político ¿Qué la hizo posible, es pregunta obligada? ¿por qué regresó el gobernador al cargo? La pregunta sobre la razón de su segunda licencia es más que obvia y no requiere de más, no contaba con el apoyo de quien institucionalmente es responsable del país y que, por cierto, su intervención ha sido crucial para que no sea detenido y, eventualmente, extraditado para enfrentar la justicia norteamericana.
Rocha Moya regresó al cargo porque se le permitió, porque él contó con el aval superior para regresar al cargo, porque se le dejó que siguiera mandando en Sinaloa. No tuvo dificultad alguna para regresar. Calculó mal por todos lados. Su regreso, más que una determinación política, era de corte institucional y en medio de un interés de Estado, porque la soberanía nacional está en riesgo, no tanto por la embestida judicial del vecino, sino porque la ausencia de la legalidad expone al país al interior y al exterior. Quien le alentó, permitió o consintió no tiene el menor sentido del riesgo que enfrenta el país y las dificultades de la presidenta Sheinbaum.
El problema que explica por qué regresó el gobernador al cargo pasa por el deterioro del sentido de legalidad en el régimen político. No fue un accidente esta merma, fue un diseño. En lugar de ver a la ley y a la Constitución como contención propia del sistema democrático, se le entendió como obstáculo, y todavía más a las instancias de autoridad para hacerla valer, como los órganos constitucionales autónomos, los fallos judiciales y la actuación de la Suprema Corte de Justicia.
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