TOLUCA, Edoméx., 30 de octubre del 2016.- Con el colorido tradicional de Tierra Caliente, sus sabores y nostalgias se desbordan en los altares y ofrendas preparadas con todo afecto y amor para quienes han dejado el mundo terrenal y acudirán los primeros días de noviembre a degustar las viandas, guiados por la luz de las ceras, atraídos por el aroma de las flores, deleitados con los panes, frutas y alimentos dispuestos en un sitio especial de los hogares.

En fomento y difusión a esta tradición los Ayuntamientos convocan a escuelas de todos los niveles a los tradicionales concursos de ofrendas, organizaciones civiles y la población en general puede participar en estos certámenes, para mostrar en las plazas principales una variedad de ofrendas, donde se busca difundir el origen de esta costumbre, convirtiéndose estos lugares en una mega ofrenda colectiva.

Para la noche de muertos, según la creencia, muchas ánimas verán sus ropas de cuando vivos, su petate donde descansaron sus cuerpos, su mejor fotografía, sus objetos más apreciados, todo aquello que los motivo mientras existían, alumnos de la Escuela Normal de Tejupilco, de la UTSEM, Preparatorias, Secundarias, Primarias de toda la región de Tierra Caliente preparan las ofrendas típicas para mostrar las características locales con que se instalan los altares de muertos según costumbres de cada municipio de la región.

En algunos casos rescatan las historias de personajes locales, cuyas actividades trascendieron y con sus ofrendas les rinden homenaje; otros se han dedicado a investigar como  ponían sus abuelos las ofrendas y conseguir los productos para ponerla tal como lo hacían antes, a veces es difícil nos indica Juan Alberto Rivas, alumno de la Normal de Tejupilco quien le asignaron conseguir o elaborar velas con cera de abejas,  «moscas» les dicen, y no es algo fácil dijo, además de costoso, no hay quien se dedique a fabricarlas así.

Con los dulces y el pan es más sencillo, en Tejupilco por ejemplo las figuras de azúcar, calaveras, muñecas, cruces, vírgenes, jarras, canastitas, las elaboran y decoran aún con la técnica ancestral, incluso con moldes de barro que tienen más de cien años, nos comenta Reyna Rodríguez, quien igualmente se documenta para participar en este concurso de ofrendas y del pan ni se diga es la receta antigua horneado con leña y moldeado en figuras diversas, como siempre ha sido desde la época de los tatarabuelos, dijo.