Ecatepec, Méx.- 10 de marzo 2020.-Sí hubo pérdidas en las empresas, principalmente en el ramo alimenticio, textil, de la confección y maquila y por la ausencia de personal administrativo, durante el movimiento denominado Un Día sin Nosotras, pero es insultante cuantificarlo, pues es una protesta legítima.


Aseguró, aseguró el director general, de la Unión de Industriales del Estado de México, Francisco Cuevas Dobarganes.

“Definitivamente si hubo pérdidas en las empresas agremiadas a la UNIDEM, toda vez que la mayor parte del personal administrativo suele estar integrado por mujeres”.


Hubo afectaciones en las ventas, contabilidad y cobranzas. Hay algunos ramos como el alimenticio, textil, de la confección y sobre todo de la maquila, que en sus áreas de producción la mayoría y hasta la totalidad del personal productivo son mujeres, refirió el líder industrial.


El Movimiento denominado Un Día sin Nosotras, fue un acto colectivo que ayudó a sensibilizar a toda la sociedad sobre la importancia de las mujeres en la actividad diaria, tanto económica, como política y social, como resultado de los esfuerzos de hombres y mujeres desde el siglo XIX, para que tengan el mismo rol y derechos.


Cuevas lamentó que hoy en la mitad del siglo XXI, todavía hay muchos aspectos tanto en la casa, empresas, gobierno y en la calle, donde se pisotean lo derechos de las mujeres como personas, como resultado del machismo.

La Unión no tiene datos de afectaciones económicas a las empresas, pero resultaría hasta insultante hacer una cuantificación de los mismos, toda vez que el fin de la protesta es totalmente legítimo y no hay costos que se deban de cuantificar tomando en cuenta la importancia del tema.


“A los industriales del Estado de México, no nos importan las pérdidas económicas o de oportunidad que se hayan dado en ese día, si finalmente el movimiento ayuda a concientizar a todos sobre la importancia de la igualdad entre todos, sin importar sexo, raza, religión, edad, condiciones físicas o mentales”, apuntó Francisco Cuevas.

La Unión consideró que, en el tema empresarial, todos merecen remuneraciones y tratos iguales para trabajos iguales sin importar quién lo ejerza, ni se deben tolerar actos de discriminación o de violencia de cualquier tipo dentro de las empresas, aun sin importar quién sea el agresor.