Investiga la UNAM el potencial terapéutico del cannabis no psicoactivo
TOLUCA, Edomex., 12 de enero 2026.- Investigadores del Instituto de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) desarrollan estudios para evaluar los efectos terapéuticos de cannabinoides no activos presentes en Cannabis sativa, con el objetivo de ampliar el conocimiento científico y sentar bases para futuros medicamentos derivados de esta planta.
El trabajo se centra en compuestos que no generan efectos psicoactivos, como el ácido tetrahidrocannabinólico y el ácido cannabidiólico, los cuales, a diferencia del THC y el CBD activos, no han sido ampliamente investigados en México pese a su posible utilidad farmacológica.
Los proyectos son encabezados por Roberto Arreguín Espinosa de los Monteros y Daniel Genaro Rosas Ramírez, del Departamento de Química de Biomacromoléculas, quienes buscan aislar estos cannabinoides y someterlos a pruebas de estabilidad, contenido y actividad biológica en laboratorio.

Cannabinoides, cáñamo y control de calidad
Los especialistas explican que Cannabis sativa tiene dos principales variedades: la marihuana, con concentraciones elevadas de THC y efectos psicoactivos, y el cáñamo, que contiene menos de 0.3 por ciento de THC y se utiliza con fines industriales y comerciales sin producir alteraciones neurológicas.
En este contexto, el Laboratorio de Química de Biomacromoléculas 2 cuenta con la infraestructura necesaria para fungir como tercero autorizado en la validación de cannabinoides, aunque el avance de estas investigaciones se ve limitado por la falta de regulación del cannabis en el país.
De acuerdo con los investigadores, algunos cannabinoides no activos han mostrado en pruebas de laboratorio la capacidad de inhibir el tránsito de virus respiratorios hacia los pulmones, lo que abre una línea de estudio relevante para la investigación biomédica, aunque aclaran que estos efectos no se asocian al consumo fumado de la planta.
Además, el equipo ha desarrollado métodos para convertir cannabinoides ácidos en activos sin el uso de disolventes, lo que permite obtener mayores concentraciones de THC y CBD, y ha colaborado con hospitales en la obtención de extractos, principalmente de CBD, para pruebas clínicas dirigidas a menores con trastornos del neurodesarrollo.
Los investigadores advierten que, mientras el cannabis continúe produciéndose y distribuyéndose de forma ilegal en México, los riesgos para la salud persisten debido a posibles contaminantes como metales pesados, pesticidas y microorganismos, por lo que consideran fundamental establecer estándares de calidad que garanticen la seguridad de los productos derivados.










