Toluca, Edomex; 5 de febrero de 2021.- A las 11 de la mañana del viernes 5 de febrero, la Plaza de los Mártires en la capital mexiquense luce vacía, algunos pasan a prisa por la explanada, otros la rodean; frente al Palacio de Gobierno del Estado de México permanecen dos memoriales para recordar que en la entidad dos mujeres fueron víctimas de feminicidio, dos de las cientos de las que hay registro.

Uno de ellos es el de la pequeña Fátima Varinia Quintana Gutiérrez, quien a los 12 años de edad fue victima de una de las agresiones más violentas registradas en suelo mexiquense; la comunidad de La Lupita Casas Viejas en Las Rajas Huitzizilapan, en el municipio de Lerma, fue testigo de la violación y feminicidio de la menor.

Minutos más tarde, a ese memorial, ya un poco gastado por el sol y que está en la plaza desde hace un año, llegan los padres de Fátima, doña Lorena Gutiérrez y Don Jesús Quintana, llevan un arreglo floral para recordar a su hija, a seis años de que tres sujetos la privaron de la vida.

“En este país y en el Estado de México no pasa nada, al gobernador le decimos que son seis años sin justicia en el caso de Fátima. Hay mucha omisión, mucha indolencia en los casos de feminicidio, los normalizan y los toman como si nada; las mujeres en este país no valemos nada, nuestras hijas, nuestras niñas y nosotras no contamos, somos invisibles para el gobierno federal y del estado”, afirma Lorena, quien además de sufrir la pérdida de su hija en 2015, en noviembre del 2020 perdió a otro de sus hijos, Daniel Emiliano.

Parece que la tragedia persigue a la familia. Nuevo León se convirtió en su hogar cuando fueron desplazados del Edomex ante las amenazas de los familiares de los agresores de la menor; ahí Daniel de 16 años de edad sufría depresión y ansiedad a consecuencia del feminicidio de su hermana, una negligencia médica fue la causante de su muerte.

La familia Quintana Gutiérrez exige una justicia completa. De los tres agresores uno enfrenta la sentencia máxima por el delito de feminicidio en prisión; otro permanece en un Centro de Internamiento para adolescentes, y el tercero sigue sin recibir sentencia. ¿Cuántos años más tienen que pasar para que los padres de Fátima vean los resultados de su lucha? Es incierto, por eso en cada oportunidad, en cada fecha, en el memorial, en las redes o con los colectivos, seguirán reclamando justicia.

“Ya no se trata de pedir, se trata de exigir justicia por mis dos hijos”.

Pasadas las horas, la Plaza de los Mártires, flanqueada por los tres poderes, de nuevo está sola, el memorial seguirá ahí, por unas horas también el arreglo de flores, la familia se marchó, solo queda el recuerdo de Fátima para que nadie olvide que el Estado tiene una deuda pendiente con ella.