La burla de no mentir, no robar, no traicionar
Los problemas crecen y se reproducen. Amenazan no solo al régimen político, también al país. Quienes gobiernan y buena parte de la sociedad -incluso las élites- se han instalado en el no pasa nada. Sus referentes cuantitativos son las encuestas del acuerdo presidencial y el tipo de cambio, cifras engañosas, al menos para calibrar la política y economía. Son muchos los acontecimientos de impacto devastador del régimen que se trivializan a pesar de que se acumulan y van conformando una carga más que disruptiva, explosiva.
La situación de las finanzas es crítica; el sector energético no solo se ha vuelto freno a la inversión, sino que desestabiliza el precario equilibrio financiero. El gasto “etiquetado” o legalmente comprometido deja poco espacio a la inversión y recursos para una razonable gestión del gobierno. La escasez de medicamentos, el estado deplorable de las carreteras e infraestructura o los adeudos multimillonarios a los proveedores de Pemex son ejemplo. El gobierno busca incrementar ingresos castigando con mayores gravámenes a los mismos de siempre. La situación de equilibrio crítico no da para mucho tiempo, particularmente si se incrementan los montos para el servicio a la deuda y se persiste financiando las fracasadas obras del obradorismo. El modelo financiero del régimen ha colapsado y no se resuelve con ajustes. No mentir, no robar, no traicionar son burla y no tanto por el engaño, sino por la afectación del logro más preciado del país: su imperfecto régimen democrático.
La embestida judicial de las autoridades norteamericanas no se ha conjurado. Es más, no hay manera de resolverla. Ni siquiera está en manos del presidente Trump. Un proceso judicial de corte criminal una vez que inicia debe continuarse hasta llegar a la sentencia. No se pueden retirar cargos que han sido validados por un gran jurado, además, las pruebas se han robustecido con las que han aportado el general Gerardo Mérida y Enrique Díaz, responsables de seguridad y finanzas en el gobierno de Rocha Moya, respectivamente.
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