TOLUCA, Edomex., 07 de diciembre de 2018.- La Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem) se pronunció por la prevención de delitos como la violación y pederastia al tiempo que rechazó la “castración química”, al ser “una barbarie y un atentado contra los derechos humanos como el de la vida”, además, se regresaría a los tiempos de la venganza pública y no está comprobada su eficacia de terminar con el problema mental del individuo de hacer daño a la mujer o infantes.

Al referirse a la iniciativa de ley impulsada por senadores del partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), para reformar el Código Penal y sancionar con “castración química” a quienes cometan violación sexual contra mujeres y menores de edad, el presidente de la Codhem, Jorge Olvera García puntualizó que la modernidad exige actuar en la prevención.

Expuso que el hecho de que alguien incurra en ese delito no le quita derechos humanos como persona, “sería violatorio al derecho a la vida, ya que trasgrede ese bien jurídico tutelado, que es el más preponderante y que da origen a todo ser vivo, específicamente a todo ser humano”.

Por tanto, “no podemos someterles a penas degradantes o crueles, y como ya lo han sostenido especialistas de diversos países, no se puede propiciar por los efectos secundarios que tiene, como es la embolia pulmonar, diabetes, ginecomastia y otras complicaciones”.

Coincidió también con aquellas expresiones en las que se establece que no está comprobada la eficacia de este proceso que consiste en administrar medicamentos antiandrogénicos para anular las funciones de las hormonas masculinas, es decir, la líbido y la actividad sexual, ya que persiste el problema mental del individuo.

Olvera García reiteró su postura de apostar por la prevención y ejemplificó el caso de Paraguay, donde el derecho penal no brinda una respuesta acertada para los casos de violadores seriales, por tanto, cada vez son más los países que se han pronunciado en contra del uso de esa medida.

En ese sentido, insistió que el problema debe atacarse con bases científicas y psicológicas modernas pero apegadas en todo momento en el respeto a los derechos humanos.