La congruencia estratégica de seguir trabajando con el Tesoro de EU
para desactivar el lavado de dinero
En un mundo donde el crimen organizado opera como una corporación transnacional sofisticada, con departamentos de logística, contabilidad y tesorería, cortar el flujo financiero se ha convertido en la herramienta más efectiva de seguridad nacional. Por eso, desde mi trinchera como especialista, sostengo con absoluta convicción la congruencia de que México continúe y profundice su colaboración técnica con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Mi perfil no es el de un teórico. Soy economista con doctorado en Finanzas Públicas, con más de 25 años en la administración pública, pasando por contralorías, fiscalización superior y áreas de control interno. Tuve el honor de servir como enlace con la OFAC (Office of Foreign Assets Control) del Tesoro estadounidense, participando activamente en 2024–2025 en operaciones que fortalecieron la prevención de lavado de dinero y el combate al tráfico ilícito. He auditado miles de millones en gasto público y he visto de primera mano cómo las estructuras de lavado se infiltran en el sistema financiero.
Esa experiencia me permite afirmar con autoridad: la cooperación con FinCEN y OFAC no es una cesión de soberanía, es una decisión soberana e inteligente.
En noviembre de 2025, gracias a esta alianza estratégica, se lograron desmantelar redes de lavado operando negocios físicos y virtuales distribuidos en ocho entidades del país.
Estas acciones no hubieran sido posibles sin el intercambio ágil de inteligencia financiera. Una sola designación en las listas SDN del Tesoro puede bloquear cuentas, congelar activos y asfixiar ecosistemas criminales completos en cuestión de horas.
Quien conozca la Evaluación Nacional de Riesgos sabe que el lavado de dinero y el financiamiento al terrorismo representan una amenaza existencial para el Estado mexicano. Las organizaciones criminales ya no solo trafican, también lavan, invierten y se legitiman a través de empresas fachada, casinos, despachos y flujos internacionales.
Desde mi línea editorial, siempre he defendido que si no cortamos el oxígeno financiero al crimen organizado, por más capos que capturemos, el monstruo se regenera. Esta posición no ha cambiado; al contrario, se fortalece con cada resultado concreto obtenido mediante la colaboración bilateral.
Continuar trabajando con el Tesoro de EE.UU. es congruente porque:
- Cumple con las recomendaciones del GAFI, fortaleciendo nuestra posición internacional.
- Potencia las capacidades de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) con herramientas globales que México solo no podría igualar en tiempo real.
- Protege la seguridad nacional al atacar el nervio económico de la violencia y el narcotráfico.
- Demuestra madurez institucional, mencionando la cooperación técnica sin renunciar a nuestros intereses.
México ha avanzado enormemente en control interno y prevención de lavado. En el Estado de México (EMX), donde he tenido responsabilidad directa, logramos reducir significativamente las irregularidades mediante miles de acciones de control y auditoría. Esa misma lógica debe aplicarse en la arena internacional.
No se trata de alinearse ciegamente, se trata de alinear intereses comunes contra un enemigo común que no respeta fronteras. La verdadera soberanía hoy se defiende también en los servidores, en las plataformas de monitoreo y en los acuerdos de intercambio de información.
Como columnista y funcionario público comprometido, mi línea editorial seguirá siendo clara: blindar el sistema financiero mexicano requiere seguir el dinero sin complejos. Y para eso, la cooperación estratégica y técnica con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos sigue siendo un pilar fundamental.
El reto está en profundizarla, institucionalizarla y asegurarnos de que beneficie primordialmente a los mexicanos. Porque al final del día, si no les cortamos el dinero, no los derrotamos.










