La Feria del Pato conquista paladares y llena San Pedro de los Baños
IXTLAHUACA, Edomex., 29 de junio de 2026.- Entre cazuelas humeantes, música, baile y familias completas recorriendo la explanada, la séptima edición de la Feria del Pato en San Pedro de los Baños cerró con saldo positivo y una jornada que confirmó que este platillo ya es uno de los símbolos gastronómicos más reconocidos de la región mazahua.
Desde temprana hora del domingo, decenas de visitantes llegaron para probar las distintas versiones del tradicional pato preparado por cocineras locales que conservaron recetas heredadas por generaciones. El ambiente se mantuvo festivo durante toda la jornada y los puestos registraron constante afluencia hasta agotar varias preparaciones.
“Venimos cada año porque aquí el pato sabe diferente, tiene ese sazón de casa que ya no encuentras en otros lados. Alcanzamos a probar dos versiones y nos vamos encantados”, comentó María Hernández, visitante originaria de Toluca.

Aunque el protagonista sigue siendo el tradicional pato en salsa verde espesa, preparado con tomate verde, chile, ajo y cebolla, durante la feria también pudieron encontrarse variantes que han ganado espacio entre los comensales: pato con mole rojo, pato en adobo de chile guajillo, versiones acompañadas con arroz, frijoles y nopales, además de preparaciones que incorporan hierbas aromáticas o técnicas más contemporáneas. La receta histórica del lugar mantiene largos tiempos de cocción para lograr carne suave y concentrar sabores.
Tradición que se fortalece
Habitantes de San Pedro de los Baños señalaron que la muestra gastronómica ya forma parte de la identidad local y cada año atrae más visitantes interesados en conocer una cocina distinta dentro del Estado de México (EMX).

“Nos da gusto ver lleno el pueblo, que la gente venga a conocer lo que hacemos y que regresen por el pato”, relató una de las cocineras participantes mientras servía platos que desaparecían apenas llegaban a las mesas.
Fue una fiesta completa
Además de la oferta culinaria, la feria reunió música regional, convivencia familiar y actividades ligadas a las celebraciones tradicionales de la comunidad, convirtiendo el encuentro en una vitrina cultural y turística para Ixtlahuaca.
Y para quienes se quedaron con antojo —como varios que reclamaban entre risas que no los invitaron y que si era “pato chic con molito verde” sí iban—, el mensaje fue claro entre asistentes: habrá que apartar fecha para la próxima edición porque este año las cazuelas volvieron a quedar vacías.










