Amnistía para despresurizar cárceles sin reinserción social

Viene un debate interesante por endeudamiento en los estados

La Ley de Amnistía que promulgó apenas hace unos días el Gobierno Federal y empieza a replicarse en los estados, pretende poner en libertad a miles de personas, tiene como fin despresurizar las cárceles ante el hacinamiento que viven, pero carece de un programa de reinserción social y un plan para atacar las causas que generan delincuentes.

Luego del plan fallido para atacar la delincuencia con una política de “abrazos, no balazos”, ahora viene la libertad para primo-delincuentes en un momento por demás difícil. La pandemia que vive el país por el COVID-19 y el desempleo que ha causado no da lugar para que las personas liberadas tengan oportunidad de insertarse en la sociedad con un trabajo digno que les permita solventar sus necesidades, ante ello, seguramente volverán a delinquir.

Aunque hay que reconocer que quienes hayan cometido delitos graves contra la salud y que no hayan sido forzados, no tienen este derecho.

Andrés Manuel López Obrador se ha quedado corto en su promesa de terminar con la delincuencia, pero también falló en atacar las causas que la generan, creyó que con otorgar apoyos sociales a diestra y siniestra, saludar a la mamá de un capo y evitar la confrontación con los grupos delictivos, iba a terminar con el problema.

Se olvidó de aplicar la justicia, generar empleos, ampliar la educación, pero sobre todo olvidó, que él tiene el uso exclusivo de la fuerza del estado; dejó en manos de los delincuentes esta máxima, los ignoró como si con eso se fuera a terminar el problema y ahora hasta pone en libertad a personas privadas de su libertad.

Tomando como referencia que muchos estados tienen congresos con mayoría legislativa de Morena y sus aliados, la propuesta ha empezado a replicarse, así ha sucedido en el Estado de México, en donde Morena y PT han presentado su propuesta, con las mismas debilidades estructurales.

No hay un plan de reinserción social que les permita a las personas tener un ingreso digno que les deje solventar sus necesidades mínimas. Ante ello, exponen a La Mayoría Silenciosa a delitos menores, que les roba la tranquilidad y sus bienes por mínimos que sean.

Todo esto, aunado a la falta de seguridad que hay en todo el país, en donde los cuerpos policíacos no se dan abasto para enfrentar la delincuencia común, situación que se agravará como ya lo ha reconocido el Gobierno Federal en voz de Manuel Espino.

Creo que los estados antes de dar un paso en ese sentido, tienen que formar un plan para las personas que logren su libertad a través de la amnistía.

En los estados

El debate sobre el endeudamiento de los estados para paliar los estragos de la pandemia será interesante si se hace de cara a La Mayoría Silenciosa, para conocer la cantidad, los proyectos y el tiempo que tardará en pagarse.

La senadora de Tlaxcala, Ana Lilia Rivera, ha levantado la voz para advertir a los gobernadores que antes de pedir dinero, deben revisar su austeridad y racionalidad en gastos. Entre ellos, asesores, vehículos, asistentes, gastos de representación, celulares, seguridad y comunicación.

Durante décadas los estados y municipios han solicitado deudas que duran muchos años en pagarse, sin comprobarse el verdadero destino de los recursos para los fines que fueron adquiridos, la complacencia de las autoridades encargadas de fiscalizar ha evitado el castigo de varios bribones, de ahí nace la desconfianza.

Sin embargo, los gobernadores se escudarán en los recortes de recursos que sufrirán y las necesidades de brindar apoyos a la población luego de los estragos de la pandemia. Por eso será interesante observar el debate para ver quien tiene los mejores argumentos.