Partidos Políticos: mal de muchos…

Teresa Gil

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Los partidos tradicionales llenos de rémoras, están buscando una forma de curarse en su precaria salud. Se ven  felices sus integrantes con lo que esta pasando en Morena, a partir de un grupo de utilitarios que  lograron colarse. Lo que no es válido es que algunos de los 4T se sumen a esa campaña y hagan lo que el monero Fisgón, que puso a su partido al nivel de Frena. Hacen eso en lugar de deslindar posiciones en el interior del organismo que ganó las elecciones de 2018 y expulsar la mala hierba. Pueblo electorero, el mexicano tuvo la mala suerte de encontrar en los partidos políticos, como el resto del mundo,  el intermediario que labró sus desgracias. Eso, si quitamos notables excepciones y épocas valiosas de la lucha partidaria en las que el pueblo si se vio representado. Las veleidades en registros y nombres son tantos, que si dijéramos que en este momento son actuantes ocho a nivel federal, más los tres que fueron aceptados el pasado 14 de octubre, podríamos equivocarnos. Es tal la movilización y los cambios que un día están y otros no. Aunque, ojo, como los virus recurrentes, algunos no se resignan y vuelven a insistir. Partidos como el PT y el PVEM  son dos ejemplos de resurgimiento en nuevos registros ante la falta de esa resignación. En los nombres son igual de cambiantes  y en un tiempo atrás, se llamaban Partido Nacional Revolucionario (PNR), después Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y finalmente Partido Revolucionario Institucional (PRI) que se registró así en 1946. El actual Movimiento Ciudadano se llamaba Convergencia por la Democracia en sus orígenes, posteriormente dejó de ejercer ésta, porque redujo su nombre a Convergencia y finalmente ha quedado en el nombre actual y en un partido menor que hace mucho escándalo pero que en 2018 solo obtuvo  el 1.7 de la votación. Al PRD se llegó del PSUM, del PMS con  una serie se mixturas y corrientes, que lo tienen al borde de la quiebra. Estaba el Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional al que algunos llamaban “El ferrocarril” y otros el “fucurrum”. Los ejemplos son muchos y  las anécdotas muchas más. Pero las prerrogativas son mas atrayentes.

EL GERMEN PARTIDARIO YA TENDÍA SU AMENAZA DESDE EL SIGLO XIX

Con otros nombres, muchos organismos ya se esbozaban en el siglo XIX como futuros partidos desde 1822, entre ellos el partido laboral. En 1850 según la larga historia de esos entes, ya se apegaban más a la definición y es curioso que muchos llegan trasladando ese germen hasta este momento. De esos antiguos se mencionan formalmente  más de 40, pero son muchos más. Es impresionante la lista que señalan las enciclopedias de  los aparecidos en el siglo XX con el surgimiento formal en 1946, de dos que  iban a ser parte  de  las triada, junto con partidos de izquierda, el PAN y el PRI; éste, poderoso, casi invencible, a fuerza de presupuestos,  y algunos fraudes escandalosos como el de 1988. Las diferentes corrientes se expresaban  desde el principio, a partir de los términos liberal, laboral, conservador,  democrático, popular, nacionalista, anti reeleccionista con el surgimiento de Madero y otros epítetos que no siempre se cumplían. El nombre adoptado por el PRI en 1946 definió la institucionalidad de la Revolución Mexicana, su apoderamiento y cambios en principios, que transformaron las demandas que hizo el pueblo en 1910. 

 LEYES ELECTORALES DEFINIERON  LA FORZOSA PRESENCIA PARTIDARIA

Los partidos se han querido exponer se acuerdo a su ideología, el PRI, por ejemplo, está inscrito en la Internacional Socialista y se ha definido de esa postura; el PAN se inscribe en la Asociación Internacional de Partidos Socialcristianos, de centro derecha. Eso es público, lo curioso es que cuando el Partido Comunista Mexicano se definía marxista – leninista, los anteriores partidos lo acusaban de estar adscrito a una doctrina extranjera. Leyes electorales en México han sido muchas con sus respectivas reformas algunas recientes, y ya desde las primeras décadas del siglo anterior fijaban las características y condiciones que debe tener un  partido. Ellas definieron la presencia obligada de los partidos en  nuestra vida cotidiana, porque es cotidiana la obligación de impulsar la democracia en forma permanente aunque no creemos que los panistas con sucias expresiones e insultos impulsen ninguna democracia en el país y si en cambio mermen el presupuesto que debería de ir al pueblo. La Constitución los contempla en varios artículos a partir del 35 que fija los derechos ciudadanos en materia de elecciones. Esos organismos son de interés público y tienen funciones específicas, una de ellas impulsar la participación  popular. Hay que considerar además que aparte de los partidos que tienen  presencia federal, hay muchos en los estados, más de cincuenta y si están registrados viven del erario igual que los otros. Dos de los  estados más pequeños del país, Tlaxcala y Morelos, tienen un buen  número de partidos locales que desde luego deben de cobrar prerrogativas. Para el año próximo, en los federales que controla el INE y los estatales que participarán en las copiosas elecciones anunciadas, se habla de  un presupuesto de 27, 689 millones de pesos. En buena parte destinados a enfrentar a Morena.