México en la mira. Alamán y Krauze y la advertencia de la historia.           

Teresa Gil

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La historia la conocen bien los historiadores actuales y algunos se la quieren aplicar  a AMLO.
Tras deponer a Vicente Guerrero en la presidencia, personaje con el que no coincidían los conservadores, Lucas Alamán fue acusado de ser uno de los que intervinieron en el asesinato del héroe en forma de fusilamiento, que se llevó a cabo en el estado de Oaxaca.

Encarcelado el historiador y naturista, jueces cercanos al gobierno de Anastasio Bustamente para el cual sirvió Alamán como Secretario de Relaciones Exteriores, lo exoneraron.


La permanente insistencia del nombre de Enrique Krauze en los sucesos de enfrentamiento que se han evidenciado en el año y medio que lleva AMLO en la presidencia, se comprueba con diversos datos. Los últimos son la aparición del historiador en la defensa del gobernador de Jalisco Enrique Alfaro que acusó directamente al Presidente de fraguar protestas en ese estado y los documentos publicados por algunos medios en  los que se exhiben los aportes que ese gobierno ha hecho a la empresa Clio de Krauze y a la revista Letras Libres. Se habla de cinco millones de pesos.

Viene apuntado el pago desde el año anterior cuando Alfaro ya era gobernador. En su momento, ante el tipo de pronunciamientos que suele hacer el también historiador Héctor Aguilar Camín, se exhibieron los documentos que comprueban los pagos que le hizo el gobierno de Peña Nieto en publicidad y suscripciones de la revista Nexos que tiene poca circulación: más de 110 millones de pesos.

Estamos hablando de tres historiadores que conocen en sus respectivas etapas, la vida de un país y las oscuridades que lo cubren.

La vida luminosa de Mariano Otero se quiere manchar comparándolo

Krauze llegó al extremo de comparar a Alfaro con Mariano Otero uno de los creadores del Juicio de amparo. Mencionamos arriba a tres historiadores, ahora mencionaremos a tres Secretarios de Relaciones exteriores, el ya nombrado Alamán, Otero y su aliado en  la creación del juicio de garantías Manuel Crescencio Rejón y Alcalá. Tres personajes históricos que cubrieron el mismo puesto en el siglo XIX. Alamán lo hizo varias veces y todavía retirado, Santa Ana le pidió en 1851 que volviera al puesto, pero aquel, ya viejo, se negó. La vida breve de Otero (murió a los 33 años en 1850, atacado por una epidemia) fue prolífica en puestos y reconocimientos; fue diputado y alcalde en su estado Jalisco y senador y ministro  en el tercer mandato del presidente José Joaquín Herrera. La formulación del juicio de garantías que se apoyaba en las viejas aplicaciones del habeas corpus inglés, lo incorporó Rejón en su natal Yucatán en 1841. Este jurista y periodista fue un personaje extraordinario. Liberal, se opuso a la pena de muerte y fue un defensor permanente de los indígenas.  Mariano Otero a nivel federal consolidó el amparo en el Acta de Reformas de 1847. Ambos son considerados los padres de ese juicio vigilante de la Constitución y por decreto, sus nombres relumbran en letras de oro en el Palacio Legislativo.

La intriga no es original. Quieren repetir lo de Guerrero ¡no lo lograrán!

Documentos históricos diversos y la propia historia redactada como tal, han confirmado las agresiones a Vicente Guerrero y el golpe organizado en su contra por los conservadores.

En el momento actual muchos, entre ellos comentaristas y destacados comunicadores, le están alertando una situación similar a AMLO y parece que al fin, con la mencionada salida del grupo BOA, lo está tomando en serio.

Con los datos históricos adecuados a la época, lo que están haciendo los grupos opositores actuales (derechistas y antifederalistas), es copiar en mucho los actos contra Vicente Guerrero a fines de los años veinte  y principio de los treinta del siglo XIX.

Igual que el gobierno actual, Guerrero había heredado un país en crisis, una serie de problemas, sobre todo una deuda enorme y los grupos conservadores empezaron a presionar por su retiro.

Grupos aliados le advirtieron que había intrigas contra él y según los historiadores lo dejó pasar.

Ausente para luchar contra rebeldes, su propio vicepresidente Anastasio Bustamante lo traicionó y aliado con personajes de alcurnia, clero e intelectuales conservadores entre ellos Lucas Alamán, dieron un golpe de estado, destituyeron a Guerrero y organizaron un juicio amañado para condenarlo a muerte.

Guerrero fue fusilado en febrero de 1831 en Cuilápam, Oaxaca, cuando tenía 49 años. Bustamante quedó en la presidencia, pero en 1833 fue sometido a juicio por lo que se consideró el asesinato de Guerrero y entre los acusados estaba Lucas Alamán, que fue exonerado pese a que se cree que fue el autor intelectual.

Bustamante fue expulsado después del país. A la historia algunos la quieren repetir. Pero hay que estar alerta en las advertencias que da.