Si alguien ha demostrado su incapacidad para gobernar, hacerle frente a las demandas ciudadanas, y cumplir los compromisos que como autoridad asumió, ha sido el apanicado presidente municipal de Tenango del Valle, Pablo Iván Guadarrama.

Sus promesas de campaña, que ya desde aquel entonces sonaban medio voladas, se han ido al caño ante la falta de liderazgo e inteligencia para desarrollar la administración.

En tribunales crecen denuncias contra su desaseado manejo de las finanzas, que ya causa sospechas, inclusive en el Órgano Superior de Fiscalización.

A las deudas que ya arrastraba el municipio, Guadarrama ha sumado compromisos que jura y perjura, sacará adelante, aunque no ha presentado ningún plan para ello.

Ya son varios los avisos de embargo a la administración municipal, pero el desacato del edil por pagar sus deudas que, a algunos proveedores llegan a más de seis millones de pesos, lo tiene en la antesala de parar la administración.

Ya va siendo hora de que alguien ponga orden en el ayuntamiento, que es un desastre y, además, una copia barata de monarquía charra, encabezada por don Pablo.