Toluca, Estado de México; 10 de noviembre de 2019.- Como parte de las actividades del Segundo Congreso Internacional de Derechos Humanos, Vulnerabilidad humana y crisis institucional, se llevó a cabo la mesa de trabajo “Migrantes y ausencia de Estado”, en la que los expertos coincidieron en que el tránsito de migrantes por el territorio mexicano es vulnerado por las constantes violaciones de derechos humanos que sufren, por tanto, se deben replantear las políticas públicas.

Durante su ponencia “Derechos humanos de migrantes y refugiados”, Alfredo Islas Colín, Doctor en derecho constitucional y miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SIN) del Conacyt, explicó que en el mundo hay 215 millones de personas que viven fuera de su país de origen y, ante las violaciones que enfrentan, es importante dar a conocer que a nivel internacional existen más de 20 organismos internacionales dedicados a la salvaguarda de sus derechos humanos, entre ellos, la no discriminación, la prohibición de genocidio, de la tortura, la esclavitud, la igualdad ante la ley y retorno voluntario.

Sin embargo, al enfrentarnos a la realidad, los migrantes y refugiados sufren diversas afectaciones en sus derechos al trabajo, al libre tránsito y detenciones arbitrarias en instalaciones migratorias, donde las autoridades violentan su dignidad humana a través de tratos crueles, falta de atención médica, tortura, al dejarlos incomunicados, no darles información sobre su situación migratoria, y no tener traductores, por lo que faltan más acciones por hacer, en lugar de limitar a las revisiones insuficientes que realizan los organismos defensores.

Durante su participación, Felipe Carlos Betancourt Higareda, profesor-investigador de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), expuso que la violencia del crimen organizado que pondera en México y los países del triángulo de Centroamérica, es decir, El Salvador, Guatemala y Honduras, derivó en crisis humanitarias, desplazamientos territoriales y migración forzada

El especialista señaló que durante muchos años se pensó que las principales causas de la migración eran las económicas y hasta principios de este siglo se pudo constatar que cambiaron, ante la falta de desarrollo económico y humano, en otras palabras, la presencia del crimen organizado se puede considerar como una disfunción social y la pobreza, ante lo cual, las personas hacen todo lo posible por huir de su país.

Apuntó que para frenar la migración se debe pensar en una reingeniería de las políticas públicas y que éstas funcionen para el fin que estaban originalmente pensadas.

Juan José Bustamente, doctor en Sociología por la Universidad Estatal de Michigan, presentó su ponencia “La frontera, ausencia del Estado en el contexto de la migración”, en la que habló sobre el fenómeno que se registra en la franja fronteriza entre el sur de Texas y Tamaulipas, y la marginalidad que viven los migrantes en tránsito, entre ellos mexicanos, centroamericanos y de otras nacionalidades.

El experto en temas de migración explicó que la ausencia de un Estado garante de la protección de los derechos humanos provoca la violación de la dignidad humana de los migrantes, quienes, además, se ven expuestos a la violencia que se genera en esta parte del territorio fronterizo.

Finalmente, el doctor por la Universidad Complutense de Madrid, España, Isidro de los Santos Olivo, dio a conocer que países como Estados Unidos son ejemplo de la discriminación, exclusión, maltrato y violaciones a los derechos humanos que sufren los migrantes al no ser considerados como ciudadanos.

Este dilema, dijo, se presenta en países que presumen poseer un alto desarrollo político-democrático y donde se registran las graves dificultades que padecen millones de individuos y que no tienen pronta solución. Estos atropellos no deberían de admitirse, aseguró el investigador, en un mundo regulado mediante instrumentos jurídicos.