¿Mal que dure 100 años?
El "coahuilazo" es un fenómeno que debe reflexionarse a partir de la documentación precisa de los hechos. A vuelo de pájaro, se ha querido difundir la falsa idea de que esto representa una derrota para Morena, sugiriendo que fueron expulsados del estado norteño. Esa narrativa puede sonar motivante en la plaza pública del priismo —e incluso para la oposición en su conjunto—, pero no es real.
Si de resultados reales se hablara, el gobernador coahuilense se posiciona ya como el sucesor natural para la dirigencia nacional del partido tricolor (o de lo que queda de él) , e incluso como un aspirante natural a la candidatura presidencial.
Las elecciones en las entidades federativas son, en gran medida, responsabilidad de los gobernadores, en particular la renovación de los congresos locales. Ganar la mayoría en las cámaras estatales es fundamental, ya que es la estructura donde realmente se asienta su poder, su capacidad de gobernar y su peso específico para negociar tanto al interior del estado como con el gobierno federal, especialmente cuando no se emana del mismo partido. Sin mayoría en las cámaras locales, los gobernadores se convierten en simples administradores; el verdadero poder se traslada a otro lado.
Ningún gobernador mantiene el control real si pierde la cámara local, y menos aún frente a la violencia y la corrupción que acompañan a la delincuencia organizada. Por lo tanto, lo ocurrido en Coahuila es la operación pura y dura de un gobernador que jugó para seguir siendo gobernador.
En lo que respecta a Morena, no se le puede correr de un lugar donde nunca ha gobernado. Lo concreto es que se consolida como la segunda fuerza política en la entidad. Si bien perdió votos respecto a la elección anterior, esto es un comportamiento normal en procesos que son exclusivamente locales.
En esta jornada, donde la participación ciudadana apenas superó el 50 por ciento , el PRI, en coalición con la Unidad Democrática de Coahuila (UDC), ganó las 16 diputaciones de mayoría relativa de las 25 que integran la cámara local. Las 9 diputaciones restantes se repartirán por el principio de representación proporcional. De ese total, el PAN, el PVEM, MC y México Avante no tendrán derecho a asignación alguna al no haber alcanzado el 3 por ciento mínimo de la votación. En este rubro, vale destacar que los votos nulos sumaron 64,330 sufragios , lo que equivale al 5.17 por ciento de la votación.
Desmontando el argumento de la supuesta derrota de Morena, este partido, junto al PT y al partido local Nuevas Ideas, recibirán las 9 diputaciones plurinominales. Morena, con el 22 por ciento de la votación, será la fuerza con mayor asignación por este principio; le seguirá Nuevas Ideas, que obtuvo el 5.89 por ciento , y finalmente el PT, con el 4 por ciento de los votos.
Con este escenario, el gobernador se aseguró la mayoría en la cámara estatal. Los priistas argumentarán que se logró la "gobernabilidad", mientras que Morena y el PT señalarán que se alcanzó la "impunidad". Lo cierto es que la transparencia también queda en riesgo en una entidad que, históricamente, ha registrado casos extremos de corrupción en el ejercicio presupuestal.
Es pertinente aclarar que el PAN, el PVEM y MC no pierden su registro, al ser partidos nacionales. Lo que verdaderamente perdieron fue el financiamiento público local y el derecho a las diputaciones y regidurías plurinominales. Bajo una óptica analítica, en Coahuila si hay mal que dure cien años y, atendiendo los números, el verdadero derrotado de esta jornada fue el PAN, no Morena.










