Maquilla Yoselin Mendoza abandono en Milpitas con talleres de tacos
NICOLÁS ROMERO, Edomex., 20 de mayo de 2026.- La presidenta municipal de Nicolás Romero, Yoselin Mendoza, ha desatado indignación al presumir como un ‘gran logro’ un taller de tacos de canasta para las mujeres de Milpitas, en Cahuacán. Esta estrategia superficial no solo es insuficiente, sino que resulta una burla para una comunidad que clama por servicios básicos mientras la alcaldesa prefiere apostar por eventos de foto y relaciones públicas.
Es inaceptable que, ante la miseria profunda, la administración municipal intente disfrazar su falta de capacidad con programas asistencialistas. La realidad de Milpitas no se combate con recetas, sino con una gestión eficiente que Mendoza parece incapaz de ejecutar.
La cruda realidad de Milpitas
Los propios datos del Plan de Desarrollo Municipal 2025-2027 y del PROMUPINNA exhiben el fracaso de la alcaldesa: Milpitas es una zona de marginación extrema. Con apenas 59 habitantes, la localidad vive en un abandono histórico donde el agua potable, el drenaje y la luz eléctrica siguen siendo privilegios inexistentes.
El ayuntamiento admite en documentos oficiales que las familias viven en casas con piso de tierra y techos precarios. Mientras Yoselin Mendoza se toma la foto, la gente en Nicolás Romero carece de lo mínimo necesario para una vida digna.

Servicios básicos abandonados
La administración presume la instalación de unas cuantas luminarias como un avance, mientras los caminos de terracería están destrozados y el servicio de basura es inexistente. La desatención al entorno es total y el rezago multidimensional crece ante la inacción de una alcaldesa más preocupada por su imagen que por su territorio.
Priorizar un curso de antojitos sobre la construcción de infraestructura básica demuestra una preocupante falta de visión política. Los ciudadanos no necesitan aprender a hacer tacos para subsistir; necesitan un gobierno que resuelva la falta de servicios que ellos mismos han documentado.
Exigencia de resultados concretos
La comunidad de Cahuacán demanda una explicación. La marginación no se elimina con talleres mediáticos que pretenden maquillar una gestión llena de omisiones y promesas incumplidas.
Nicolás Romero no merece una administración que minimice el hambre y el olvido con ocurrencias. Es urgente que Yoselin Mendoza deje de lado los espectáculos y comience a cumplir con su verdadera responsabilidad: garantizar los servicios públicos que le han sido negados a los habitantes de Milpitas durante años.







