
La Política Mexiquense
-Al primer cuatrimestre de 2018, implicaron la cuarta parte de la deuda total
Les saludo con afecto, amig@s de Quadratín!
Como lo comentamos la colaboración anterior, el sexenio de Enrique Peña se apalancó en el endeudamiento público; pero además gastó miles de millones de pesos en el pago de intereses por las deudas que contrajo su propio gobierno.
En 2013, a un año de asumir la Presidencia, la deuda pública se ubicaba en 5.9 billones de pesos, cantidad que alcanzó 10.08 billones (70% más) a finales de 2017, el mayor nivel histórico. Sin embargo, ese no fue ni es el mayor problema. La gravedad es el crecimiento exponencial en el pago del costo financiero de la deuda pública, interna y externa.
Este monto ascendió a 2 billones 262 mil millones de pesos al primer cuatrimestre de 2018, equivalente a la cuarta parte del endeudamiento público actual, recursos que bien podrían haber financiado numerosos programas de infraestructura y sociales completos.
La Cuenta Pública 2013 refiere que ese año al costo financiero de la deuda del sector público se destinaron más de 314 mil 551 millones de pesos, monto inferior en 8.9% al aprobado, pero mayor en 1% real comparado con 2012. Su proporción en el Producto Interno Bruto (PIB) se situó en 2%, nivel por debajo del programado en 0.1 puntos porcentuales, pero igual al del ejercicio precedente.
En 2014, estos pagos ascendieron a 345 mil 973.7 millones de pesos, monto inferior en 9% al aprobado, pero mayor en 6.2% real comparado con el del ejercicio anterior. Su proporción en el PIB se situó en 2%, nivel por debajo del programado en 0.2 puntos porcentuales, pero igual al del ejercicio precedente.
En el 2015, México realizó la mayor transferencia neta de recursos al exterior de la que se tenga registro para cubrir el pago de intereses, y coincide con el mayor déficit público registrado.
Al costo financiero de la deuda del sector público se destinaron 408 mil 287.2 millones de pesos, superior en 1.7% al aprobado y mayor en 15.1% real comparado con el del ejercicio anterior. Su proporción en el PIB se situó en 2.3%, nivel por encima del programado en 0.1 puntos porcentuales y mayor en 0.3 puntos porcentuales en comparación con el ejercicio precedente.
En 2016, se destinaron 473 mil 019.7 millones de pesos a este rubro, monto superior en 2.3% al aprobado y mayor en 10.8% real comparado con el del ejercicio anterior. Su proporción en el PIB se situó en 2.4%, igual al programado pero mayor en comparación con el ejercicio fiscal precedente, pues en 2015 representó 2.2 puntos porcentuales. El incremento respecto al año anterior se explica, principalmente, por el alza en las tasas de interés al cierre de 2016.
En 2017, aunque el nivel de deuda empezó a retroceder, su costo siguió creciendo e implicó 553 mil 115.2 millones de pesos, menor en 6.9% al aprobado y mayor en 6.2% real comparado con el correspondiente a 2016. Como proporción del PIB, se situó en 2.4%, 0.2 puntos porcentuales por debajo del programado, pero igual en comparación con el ejercicio precedente.
Al primer cuatrimestre de 2018, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) refiere que se destinaron 167 mil 280 millones de pesos para el costo financiero de la deuda (intereses, comisiones y amortizaciones), cuando se tenía contemplado pagar 165 mil 859 millones; es decir, mil 421 millones más.
El incremento del costo financiero de la deuda pública federal radica en que el gobierno de Peña Nieto se dedicó a gastar más de lo que recaudaba.
Añádale el crecimiento de la deuda pública por el pago mínimo de intereses (muchas veces menor a los intereses devengados en el periodo), lo que ocasionó la recapitalización de una parte de la deuda y, consecuentemente, un aumento descontrolado de la misma.
El crecimiento de los montos destinados al pago de los intereses de la deuda pública se dio en un lapso donde predominó la liquidez y el bajo costo del dinero, lo que resulta preocupante debido a que un cambio en estos dos factores podría disparar considerablemente las erogaciones por este concepto.
La Reforma Hacendaria de 2014 regaló al gobierno de Peña tres puntos porcentuales del PIB en ingresos, pero se los comieron con el pago de los intereses de la deuda.
Se dijo que con los frutos de las reformas estructurales creceríamos 5% del PIB cada año, pero apenas crecimos un promedio de 2%.
Sus estimaciones en pagos por el costo financiero de los pasivos fueron muy optimistas respecto de las tasas de interés, por lo que su aumento impactó de lleno en el servicio de la deuda, en detrimento del patrimonio de todos los mexicanos.