Mota-Engil México: opacidad y desfalco detrás de la Siervo de la Nación
ECATEPEC, Edomex., 5 de mayo de 2026. – Plagada de irregularidades financieras, sobrecostos millonarios y una planeación deficiente, la autopista Siervo de la Nación se convertido en uno de los proyectos de infraestructura carretera más controvertidos en la historia reciente del Estado de México (EMX).
Diseñada originalmente para conectar con el extinto Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y reconfigurada posteriormente para enlazar con el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), esta obra, -cuya edificación comenzó en el año 2016 y posteriormente fue inaugurada en octubre de 2021, bajo la gestión de administraciones priistas- enfrenta hoy el peor colapso de su corta historia.

Promesa de modernidad
A casi seis años de su apertura, la autopista Siervo de la Nación mantiene una parálisis operativa que se extenderá hasta por seis meses, debido a los daños estructurales causados por el incendio de una recicladora clandestina en Ecatepec; un colapso que no solo fractura la movilidad metropolitana, sino que expone la tardía respuesta de la concesionaria Mota-Engil México ante las demandas de reconstrucción.
El proyecto de movilidad más ambicioso en la última década destaca hoy no por su eficiencia, sino por una cadena de fallas técnicas y conflictos sociales que han eclipsado por completo su promesa de modernidad.

Irregularidades financieras millonarias
Con un costo final que alcanzó los ocho mil 700 millones de pesos, la construcción de la autopista Siervo de la Nación rebasó por más del doble los cuatro mil 200 millones presupuestados originalmente. Este desajuste financiero del 117 por ciento no se tradujo en una vía de mayor resistencia o mejor gestión; por el contrario, la concesionaria Mota-Engil México enfrenta hoy el reclamo social por la vulnerabilidad de una obra millonaria que, tras un siniestro externo, permanece inoperante debido a los daños en su estructura básica.
Desde su arranque esta carretera que conecta la zona norte del Valle de México con el nororiente de la Ciudad de México, ha estado plagada de observaciones financieras que contemplan desde pagos millonarios de 15 millones de pesos para la elaboración de su estudio técnico de factibilidad; hasta aumentos en el costo final de la obra; eso sin olvidar los retrasos en los tiempos de su ejecución de hasta tres años más para su entrega final.

Grandes dividendos económicos
Y es que, pareciera que los gobiernos priistas en complicidad con la empresa constructora supieron aprovechar este proyecto para llenarse los bolsillos de riqueza, dejando como único legado una deuda de movilidad impagable que priorizó dividendos económicos por encima de la seguridad estructural y la dignidad de quienes diariamente transitan por el oriente del Valle de México.
Por otro lado, uno de los beneficios más criticados por la opinión pública ha sido la obtención de la concesión de la autopista por parte de la misma empresa constructora Mota-Engil México, por un periodo de 27 años en un inicio con ampliación de 46 años. Tiempo en el que la firma podrá explotar jugosas ganancias por el cobro de peaje de la vía, de hasta 52 mil millones de pesos hasta la finalización de su licencia en 2059. Ingresos seis veces superiores a los ocho mil millones de pesos que se invirtieron y que proyecta obtener dicho consorcio empresarial constructor.

Una de las autopistas más caras del país
Y es que para poder recuperar el aumento en los costos, más los créditos y el rendimiento del 9.95 por ciento -las ganancias que se queda la constructora por invertir en el proyecto-, la concesionaria a lo largo de los últimos años ha decidido incrementar el precio de las cuotas de peaje, dependiendo la distancia recorrida y el horario (tarifa dinámica), oscilando generalmente entre los 14.00 y más de 80.00 pesos mexicanos para automóviles particulares, con tarifas superiores para tramos largos en horas pico.

En cuanto a su costo, es catalogada como una de las autopistas urbanas más caras de México, si se evalúa bajo la relación de costo por kilómetro recorrido, además de contar con una particularidad tarifaria única en la entidad.
Si se considera su tarifa regular, el costo promedio por kilómetro transitado es sumamente elevado en comparación con las autopistas federales o carreteras interurbanas de México, donde el estándar promedio nacional suele ser mucho menor.

Incremento del peaje en cinco años
La evolución de su tarifa para vehículos ligeros (automóviles particulares) evidencia el acelerado encarecimiento de la vía bajo la concesión de la empresa Mota-Engil México:
- 2021 (Inauguración): la autopista abrió sus casetas con un costo de 81.00 pesos por el recorrido completo. (5.78 pesos por kilómetro).
- 2022: con la primera actualización inflacionaria autorizada la tarifa escaló a 89.00 pesos (6.35 pesos por kilómetro).
- 2023: en medio de ajustes generalizados el peaje alcanzó los 98.00 pesos, rozando el límite de los tres dígitos por un trayecto de escasos 15 minutos.
- 2024: la tarifa rompió formalmente la barrera de los cien pesos al situarse en 104.00 pesos (7.42 pesos por kilómetro).
- 2025 - 2026: antes del siniestro en la zona de El Salado Xalostoc, la cuota base se ubicaba entre los 110.00 y 115.00 pesos. Esto elevó el costo de traslado a casi 8.00 pesos por kilómetro recorrido.











