TULUM, QRoo, 22 de abril de 2019.- La corrupción ha vuelto a cobrar una víctima mortal. Esta vez la tragedia fue mayúscula: una bebé de tan solo 3 años de edad murió aplastada por las ruedas de una enorme revolvedora de concreto, que nada tenía que hacer en la zona hotelera, pero que, como docenas similares, entran diariamente a la Reserva de la Biósfera de Sian Ka’an, con el visto bueno de las autoridades municipales, estatales y federales.

El golpe ha sido un mazazo para los jóvenes padres, ingleses ambos, que muy seguramente nunca volverán a reponerse de la tragedia de haber perdido a su única hija.

La pareja soñó durante mucho tiempo con unas vacaciones ideales en el paraíso, que este día se han convertido en un infierno para ellos, mismo que comenzaron a sufrir desde su llegada; apenas unos días atrás que se alojaron en una de las más exclusivas instalaciones: el Hotel Alaya, donde por estos días se celebra un elitista festival de cultura, Art With Me, en medio de un olor a aguas negras y sargazo.

Ante las omisas autoridades encabezadas por Víctor Mas Tah, se han construido negocios al borde mismo de la carretera y no han dejado espacio ni siquiera para los peatones.

Los ciclistas tienen que sortear cientos de vehículos de todo tipo, incluidas las enormes revolvedoras de concreto que supuestamente están prohibidas para su ingreso a esa zona costera y sobre todo a la Reserva de la Biósfera a donde, sin embargo, dirigen todos los días cientos de metros cúbicos de cemento.

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