Muestra Chimalhuacán su corazón solidario con damnificados de Hidalgo
CHIMALHUACÁN, Edomex., 1 de noviembre de 2025.- No fue una autoridad ni una orden lo que movió los camiones llenos de víveres hacia Hidalgo. Fue la gente. Fueron los vecinos, los comerciantes, las madres de familia y los jóvenes de Chimalhuacán quienes, con lo poco o mucho que tenían, decidieron compartirlo con quienes hoy lo perdieron todo.
Desde el DIF Chimalhuacán, cientos de manos se unieron en una cadena de apoyo que devolvió esperanza a las comunidades afectadas por las recientes inundaciones en Huehuetla, Hidalgo, uno de los municipios más golpeados por las lluvias atípicas de octubre. Agua, arroz, frijol, cobijas y ropa se apilaron durante días, hasta llenar los camiones que esta semana partieron entre aplausos y lágrimas.
El corazón de un pueblo que no olvida lo que es sufrir
En Chimalhuacán, un municipio acostumbrado a luchar contra el abandono y las carencias, la empatía tiene raíces profundas. Muchos vecinos recordaron que en otras ocasiones, como durante las inundaciones o los sismos, también fueron ellos quienes recibieron ayuda.
Hoy, la historia se repite, pero con los papeles invertidos: Chimalhuacán se convierte en quien extiende la mano. Las lágrimas y los abrazos no faltaron durante el banderazo de salida. No era un evento político, era un acto de humanidad.
Huehuetla: destino de esperanza
En Huehuetla, las lluvias dejaron más de 2 mil casas afectadas y caminos destruidos. Muchas familias siguen viviendo entre el lodo y la incertidumbre. Para ellas, cada caja enviada desde Chimalhuacán representa más que alimento: es un mensaje de que no están solas.
El apoyo llega en un momento crucial, cuando las ayudas oficiales aún no alcanzan a todos los damnificados. La acción solidaria de los chimalhuacanos se suma a los esfuerzos de otros municipios, demostrando que la fuerza de un pueblo se mide en su capacidad de unirse ante la desgracia.
Un ejemplo de unión comunitaria
De acuerdo con personal del DIF, más de 3 mil personas participaron en la colecta, desde estudiantes hasta adultos mayores. Escuelas, tianguis, parroquias y oficinas municipales se convirtieron en centros de acopio improvisados. La respuesta superó las expectativas y evidenció una vez más que, en Chimalhuacán, la solidaridad es parte de la identidad local.
Un pueblo que da, aunque le falte
Mientras los camiones partían rumbo a Hidalgo, el sentimiento general era de orgullo. Chimalhuacán, un municipio con problemas propios, desde el rezago urbano hasta la falta de agua, demostró que la solidaridad no depende de la abundancia, sino del corazón.
En medio de las dificultades cotidianas, Chimalhuacán volvió a mostrar su rostro más noble: el de un pueblo que no se rinde, que comparte, que se conmueve.






