La policía no es ni debe ser la única columna sobre la que descanse la seguridad pública. Durante muchos años he visto transformarse los cuerpos policiacos, cambiando de nombre, de uniforme, de colores, de capacitación, de equipamiento y no se han logrado los objetivos pretendidos.

Es cierto que se requieren una permanente capacitación e implementación de exámenes de confianza que actualicen y profesionalicen a nuestros cuerpos policiacos; sin embargo, hay otras líneas estratégicas que deben concurrir de manera paralela para lograr una mejor seguridad, entre ellas la impostergable creación de una cédula nacional de identidad que nos permita saber día a día cuántos somos, quiénes somos, cómo somos, qué hacemos y dónde vivimos.

Hay quienes en el pasado se han opuesto a este tipo de identificación que existen en la mayoría de los países, aduciendo que, de caer este padrón en manos de la delincuencia, sería grave.

Hay otros que señalan que ya tenemos la credencial de elector, incluso que existe la CURP. Tales objeciones carecen de sustento, en principio porque la delincuencia al actuar en contra de la ley no requiere de registros oficiales. La credencial de elector tampoco alcanza el carácter de un documento de identidad para efectos de seguridad porque es expedido por un órgano electoral para fines precisamente electorales y únicamente a quienes han cumplido la mayoría de edad.

Por otro lado, la CURP solo es una nomenclatura no vinculada a otros datos de identificación, empezando por la visual. Por último debemos crear un registro federal de automóviles que nos permita identificar a todo vehículo que transite por el país, y saber quién es su propietario. También se requiere perfeccionar el registro nacional de telefonía celular para poder determinar sin lugar a dudas a quién pertenece cada número telefónico. Habrá otras líneas estratégicas adicionales, pero las mencionadas tendrían que llevarse a cabo de inmediato para que en forma conjunta con una policia más profesional hagan posible una mejor seguridad que garantice la paz social. ¿Usted qué opina?