TOLUCA, Edomex, 27 de enero de 2020.- La paciencia y pasión son los principales instrumentos para restaurar imágenes de niño Dios, más allá de los pinceles, resinas o pinturas, así lo considera Regino López, artesano que por más de 30 años se ha dedicado a dar una nueva apariencia y vida a las imágenes religiosas, que tras los años o algún accidente sufren raspaduras o pérdida de extremidades.

Lo más común es la reparación de los dedos, lo cual para el señor Regino también es lo más complicado por la delicadeza que requieren, pero sin importar sean de pasta, resina, yeso o madera; al final, dijo, es satisfactorio ver los resultados y sobre todo ver a los clientes felices por cómo quedan sus imágenes.

“Es una cosa que se siente bonito porque muchas veces la gente quiere mucho sus imágenes y no les gusta como se ve, cuando uno los arregla y hace un buen trabajo se van satisfechos y uno se queda con eso, ver como la gente se siente contenta y uno se siente igual”, expresó.

Otra de las satisfacciones que le deja su labor artesanal, es que a lo largo de su trayectoria ha enseñado a más personas y sobre todo jóvenes, quienes con el tiempo emprenden sus propios negocios, “luego los clientes los buscan, ellos se dedican ya a reparar y es algo que se siente bonito, que es el mismo trabajo”, añadió.

Los días previos a la celebración de la Candelaria es cuando tienen más trabajo y llega a juntar hasta una decena en espera. Los precios por reparación van desde los 30 hasta 300 pesos dependiendo el tamaño y el estado de las imágenes.