Pasan los años el vinilo sigue de moda y se resiste al streaming
TOLUCA, Edomex., 7 de octubre de 2026.- Se dijo que la llegada del CD sería el principio del fin del vinilo, pero no fue así; luego se aseguró que el iPod, la descarga de música por internet y el actual auge del streaming darían la estocada final al disco o LP, pero la realidad es otra: esa forma circular se niega a desaparecer y, en plena era digital, sigue resistiéndose a extinguirse.
Rodrigo Marcial Jiménez, antropólogo de la UAEMéx, dice que el disco de vinilo mantiene vigente una forma distinta de escuchar música, ya que es una experiencia que involucra el sonido, pero también el tacto, la memoria y un ritual que las plataformas digitales no pueden reproducir.
Una reliquia cultural
Marcial Jiménez destaca que el vinilo constituye uno de los hitos culturales y tecnológicos trascendentales del siglo XX, cuya llegada transformó no solo la manera de escuchar música, sino también las dinámicas sociales alrededor de ella. Durante su auge, las consolas reproductoras ocuparon un lugar central en los hogares y llegaron a convertirse en piezas de mobiliario y puntos de reunión familiar, mientras las tiendas de discos adquirieron presencia en el paisaje urbano.

No solo se podía resguardar música y reproducirla cuando uno quisiera; también surgieron espacios que antes no existían, como las discotecas, que eran tiendas de discos. Además, las consolas eran prácticamente muebles decorativos que ofrecían una gran calidad de sonido y se convertían en el centro de reunión de las familias”, recordó.
La sensación de escuchar música
La historia de la música grabada continuó con la llegada del casete en la década de 1970, seguida por el disco compacto, el MP3 y, posteriormente, las plataformas digitales. Cada nuevo formato ofreció mayor practicidad, capacidad de almacenamiento y portabilidad, relegando temporalmente a sus antecesores. Sin embargo, la permanencia y el renovado interés por el vinilo tienen que ver con algo que trasciende la tecnología: la experiencia de escuchar música.
El disco de vinilo regresó por la calidad y la fidelidad del sonido. No es lo mismo poner un MP3 que colocar un vinilo en una tornamesa, levantar la aguja, ponerla sobre el disco y escuchar cómo empieza a correr. Existe un ritual: limpiar el disco, tomarlo correctamente, darle la vuelta”, afirmó.

Ya es de colección
Aunque difícilmente recuperará el protagonismo que tuvo durante las décadas de 1960 y 1970, el vinilo encontró un nuevo espacio entre coleccionistas, aficionados y nuevas generaciones interesadas en experimentar la música de una manera más tangible.
A ello se suma que distintos artistas continúan editando sus producciones en formato LP, con lo que el disco de vinilo conserva un lugar dentro de la industria musical y se convierte también en un objeto de colección con valor emocional y simbólico.
Hay quienes seguimos disfrutando de todos los formatos: casete, CD y vinilo. Cada uno cuenta una parte de la historia de cómo los seres humanos hemos encontrado maneras de preservar y compartir la música”, concluyó Rodrigo Marcial Jiménez.







