Picotazo Político: 2026
En la cocina ya se puede oler los guisos que se preparan para el banquete electoral del 2027 en el Estado de México, ya sabe usted, la democracia no duerme y, fieles al deporte nacional de la grilla, el Edomex se prepara para la renovación de 125 ayuntamientos, las diputaciones locales y federales. Anótelo en su agenda 2027, a prácticamente dos años antes de que la maestra Delfina Gómez concluya su gubernatura.
Así que los próximos meses, la enorme maquinaria oficial tendrá la tarea de no dejar que los frijoles se le quemen, pues aunque la oposición mexiquense son testimoniales, convidados de chocolate y difícilmente mostrarán músculo para rendir un par de rounds.
Le digo, el mayor reto es que Morena y su innegable supremacía en la entidad no terminen envenenándose entre ellos, propio de las familias de la mafia. No hay que mirar muy hacia atrás: tenemos Tecámac como ejemplo del más burdo canibalismo, cortesía de la poco confiable Rosy Wong, presidenta municipal.
La tarea para que la UNIDAD no termine en el retrete corre a cuenta del gobierno federal, pues no se tiene confianza en los pactos de paz con que se les ha obligado a las distintas tribus a sentarse. Vemos en el cuartel de palacio de gobierno no ceder ante el fundador del grupo Texcoco, el senador Higinio Martínez, y estos, no doblegarse ante el vicegobernador Horacio Duarte. De ahí, como pequeñas sucursales del caos, diversos grupos y corrientes, asentados en todo el estado, velan armas para, alegremente, llevar a la piedra de los sacrificios a los contras.
El padrón electoral, al corte del año pasado, sumaba 13 millones 179 y “piquito”. Ya para el 27 súmele otros 500 mil… así pues, rayando los casi 14 millones de seres humanos con credencial de elector, el Estado de México refrenda su papel en el tablero nacional. O sea, si quieres ganar la presidencia de México y tener control de las cámaras federales, deberán atender de manera artesanal y sin fisuras a esa gran bolsa de votos.
Ya que nos estamos entendiendo, es por ello que las ambiciones de los sectarios en el partido oficial no son “peccata minuta”. De ahí que los que le saben a estas cosas en Palacio Nacional y en la Secretaría de Gobernación han puesto la mayor de las atenciones para que una guerra fratricida en ciernes no provoque lo que la oposición no ha podido: que Morena pierda el control de las plazas en el Estado de México.
Seguramente ya le prendí la imaginación y está proyectando hasta el nombre de quién habrá de suceder en el 29 a Delfina Gómez… dos personajes quieren, ambos pueden y, aunque falta un par de años, él y ella estarán sometidos a todo tipo de presiones. Lo sé, falta mucho, pero no crea que Horacio y la senadora Mariela están dirimiéndose en sus laureles; ambos están en lo suyo y dicha carrera será digna para pieles gruesas y muchos pulmones.
Y si creía que la gran electora será la gobernadora, pues me temo informarle que no. Obviamente tendrá voz (y tal vez alguna especie de voto), pero será desde la silla del águila donde se dibujará la estrategia, con todo y fichas, para que el Estado de México no se convierta en el Waterloo de la 4T y terminen derrochando la muy importante base electoral del gobierno federal. Así que, el 2026 será más intenso, de proyectiles y mucha guerra sucia en redes sociales y medios afines a los grupos.
Y hace bien la mandataria mexicana en no perder de vista a los suyos y los que le fueron heredados, no vaya a ser que por mezquindad terminen regresándole el poder al mítico grupo Atlacomulco. Digo, si no, ¿para qué regresó Peña Nieto a su tierra? ¿Ya habrá concluido el pacto de no participar en alguna elección? El 2026 nos habrá de responder estas preguntas.






