Picotazo Político: asesinan a La Marquesa
El título es de nota roja y líneas más adelante les diré el porqué de semejante encabezado.
A las pocas semanas de haber iniciado la gesta independentista del cura Miguel Hidalgo e Ignacio Allende, el 30 de octubre de 1810, se presenta la primera victoria para la insurgencia. El lugar es conocido como Monte de las Cruces, la parte más alta de la zona montañosa entre la hoy CDMX y el Edomex.

En ese lugar, Hidalgo, Allende, Aldama y sus tropas aplastan a las tropas realistas del Coronel Torcuato Trujillo y poco bastó para que entraran a la capital de la Nueva España y terminaran de manera fulminante la lucha de independencia… solo la cabeza de Hidalgo supo por qué no tomó esa decisión, quizá se hubiese ahorrado 10 años de batallas y millones de vidas humanas. En fin, al Padre de la Patria no se le juzga.
En ese sitio, Monte de las Cruces y la imponente belleza de la Laguna de Salazar, llegan cientos de miles de paseantes todos los fines de semana. Se trata de La Marquesa, ese hermoso parque natural que abarca los municipios de Ocoyoacac y Lerma; en lo personal, me atrae su historia y lo oxigenante de su vegetación; y en uno de los últimos viajes descubrí la salvaje deforestación de la zona.
La Marquesa, como el Ajusco, son víctimas de talamontes, un crimen que habremos de pagar todos respirando venenos de la atmósfera que antes eran purificados por miles de hectáreas de legendarios árboles.

La Laguna de Salazar es visible desde la autopista y detrás de dicho cuerpo de agua se ubica en el ejido del mismo nombre. El lugar está máximo a dos kilómetros de la autopista México-Toluca, es un bosque hermoso que han ido acabando y toda la región está llena de servicios turísticos.
Esta deforestación es visible, aunque de forma hormiga, pero ya es significativa. Basta caminar sus brechas y observaremos cientos de árboles talados desde sus bases, así como “trabajos” de afectación para los caminos, ya que los talamontes utilizaron trascabos para abrir socavones y así evitar que algún extraño ingrese.

Durante mi recorrido fui vigilado y videograbado por “vecinos” del lugar; en realidad se trata de halcones de los grupos criminales de talamontes, mismos que con equipos de radiocomunicación reportan a los intrusos. La presencia de estos sujetos es amenazante y obvia descartar la presencia de algún policía municipal, estatal o federal.
Quienes se atreven a dar más detalles de lo que ahí ocurre sólo mencionan que los delincuentes operan por la noche y que siempre están armados, pero lo grave es que, afirman algunos vecinos, son conocidos y/o protegidos por las autoridades ejidales.
Los talamontes, familias enteras, son muy bien conocidos por todos, los señalan, pero se saben intocables y los niveles de impunidad con la que arrasan los bosques lo demuestran.
Esta es la manera en cómo, a unos kilómetros de la ciudad más grande del mundo, frente a la nariz de miles de visitantes y a tan solo dos kilómetros de la concurrida autopista México-Toluca, se asesina al mayor pulmón natural que nutre al Estado de México y CDMX, y que paradójicamente se le nombra área “protegida”.

Y para que quede asentado, dejo esta ficha informativa para que las autoridades responsables del Estado de México y, por lo que se nota con urgencia, también las federales, de verdad detengan este crimen que por el nivel de descaro se deduce que a los ecocidas les vale.
- Lugar: Ejido La Cima San Mateo Atarasquillo.
- Municipio: Lerma, Estado de México.
- Ex Presidente del Comisariado Ejidal: Ángel García Chávez.
- Actual Presidente del Comisariado Ejidal: Martín Antonio Aguilar Arratia.
- Actual Presidente Municipal de Lerma: Lic. Miguel Ángel Ramírez Ponce.
- Actual Titular de la Dirección de Ecología y Desarrollo Sustentable del Ayuntamiento de Lerma: C. Iván Olivares.
- Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible del Estado de México: Maestra Alhely Rubio Arronis.
Dejémonos de tibiezas y digamos esto con precisión: la raza humana, no los mexiquenses, no los defeños, sino todas y todos, nos jugamos el futuro al creer que un par de hectáreas sin árboles no le hacen daño a nadie, que no pasa nada si toleramos que autoridades corruptas permitan que la madre naturaleza sea asesinada.

Seguimos viendo el tema del cambio climático como si fuese el guion de una película, cuando resulta ser de la mayor gravedad para todos y todas.
Están asesinando al Ajusco, a La Marquesa; puntos documentados como el ejido de Salazar deberían motivar a acciones de mayor calado, pues con la naturaleza no se juega. De ello lo sabemos con mayor ferocidad en distintas alteraciones del clima en el mundo. Bendita forma de aprender: hasta que no sucede una desgracia, aprendemos, así estamos destinados al fracaso.










