Picotazo político: borrachazo
El impulso etílico no solo nos da valor para cometer los actos más estúpidos de la vida. Sabemos, quienes pasamos por ese infierno, que la mente se estira al punto de no reconocernos a nosotros mismos y que bastaría una noche y sus madrugadas para graduarnos como energúmenos (gracias a estos y estas borrachinas es que tenemos el árbol genealógico de "ladys" y "lords borrachos", dejando para las redes sociales verdaderas joyas del ridículo).
Y no podemos negar el poder revelador que tienen las fiestas de las posadas para las oficinas. Basta una comida o cena para la empresa o el castillo de la burocracia y veremos saltar, después de varias botellas, a las y los de doble personalidad…
¡Qué se arme el toquiiinnnn!
Urge ver quién se acuesta con quién o a quiénes se les dispara la gana de sentirse "superman" tras varias cubas de Bacardí. Sí, ya sabemos, lo que pasa en la reunión se queda en la reunión y si hay "madrazos", que cada quien se lleve su golpe.
Solo que el día (o la madrugada) termina mal para aquellos que no son un cualquiera y más si dichos sujetos no son capaces de controlar los niveles de etanol que se metieron al cuerpo, ni mucho menos sus deseos de sentirse que todo México se las "pela".
Y aquí viene lo penoso. Ya sabe, las fichitas que, gracias a que existe un video, pudimos conocer el nivel de estupidez con el que un par de hombres se comportaron tras una borrachera y sepa Dios cuántas cosas más se meten al cuerpo para andar hasta el tope.
Webster Santiago Pineda, diputado federal del PT, y Mario Ariel Juárez, quien ocupaba el cargo como titular de la Junta de Caminos del Estado de México, son los que, a punta de mentadas y de golpes de borracho, agredieron a empleados de un estacionamiento de una plaza comercial en Metepec. Los ebrios, perdón, dichos personajes habrían salido de la cantina "La 20".
Está bien, les cayeron en esto. Son patanes, prepotentes, mala copa (eso de aventar un bote de basura por las escaleras eléctricas del vacío centro comercial no les va; eso déjenselo a los estudiantes de alguna universidad cara). Sí, los dos ebrios la regaron.
Pero este capítulo ha servido para que los reflectores caigan sobre el ex servidor mexiquense (que nos disculpe el diputado, su show hasta ahí llegó y su reputación no merece ningún tipo de línea).
Le digo, Mario Ariel Juárez no nos debería resultar una sorpresa (lo de su alcoholismo es tema personal y que de verdad pueda atenderse).
Me refiero a que ya había sido señalado desde hace tiempo en asuntos que van desde el nepotismo, irregularidades en contratos de obra pública, opacidad patrimonial, enriquecimiento ilícito, violencia de género... Este ex presidente municipal de Cuautitlán Izcalli también fue acusado de entregar contratos de obras a sus cuates, y sí, también fue diputado federal y local. Un no despreciable recorrido público.
El salario como director de la Junta de Caminos de Edomex (tan solo por el pésimo estado del 70% de las carreteras y vialidades, este tipo debería estar en la cárcel) con un ingreso de un poco más de 68 mil pesos no le daba para comprarse autos de lujo (algunos valuados en dos millones de pesos). Súmele varias propiedades y súmele que, siguiendo la fiel tradición mexicana, le dio empleo a una dama cercana. Pero no piense mal, solo la nombró subdirectora o coordinadora de algo sin importancia. Ya ve que en el corazón uno no manda.
Mario Ariel Juárez Rodríguez ya fue despedido. Está bien, la Fiscalía mexiquense hará como que lo investiga, está bien (en realidad no está bien).
Lo que ya es un exceso es que dicho borrachales se haya pasado por el arco del triunfo eso de la austeridad, la transparencia y la rendición de cuentas. Le platico: en el 2024 la Subsecretaría de Control y Auditoría del Estado de México emitió diversos oficios formales, como el Número 21801A000/707/2024, dirigidos a la Junta de Caminos. Su titular, Ariel Juárez, en el documento recibió la solicitud de información determinante para verificar el uso y destino de recursos públicos, y el hoy ex director simplemente se negó… mandó al diablo a las instituciones. Y uno creería que "desde arriba" le llamarían la atención, pues no. A Ariel solo lo sacarían a punta de videos en YouTube por sus escándalos y no por haberse negado a entregar información vital para entender por qué el Edomex y sus carreteras y vías principales poseen una bonita decoración lunar.
Mario Ariel Juárez recibirá, después de sus actos etílicos, algún tipo de sanción que no lo ponga a sufrir, mientras que el insulto verdadero radica en lo que este sujeto hizo con una oficina con miles de millones de pesos en recursos y que, por sus amígdalas, no quiso ni se le pegó la gana rendir cuentas. Así, pues no hay manera de tomar con seriedad a ningún gobierno ni a sus actuales mecanismos de rendición de cuentas.
Pudo más un borrachazo y la vapuleada en redes en contra del Gobierno del Estado de México que los millones de pesos no aclarados en la dirección de la Junta de Caminos para sacar a una fichita de la cancha. "Benditas redes sociales", dirían por ahí. Ahora se gestiona más a punta de likes y exhibidas que de la obligación de cumplir con la ley.






