Picotazo Político: ¡EMPERRA!
Que forma de perder la paciencia con el debate de si la Presidenta debió o no haber acudido al Estadio Azteca. Una parte de la sociedad que le da por opinar de todo, aquí sumo a las y los comentócratas, se han volcado en tan tonta discusión.
“La Presidenta debió acudir y escuchar al pueblo”, “Díaz Ordaz y De la Madrid aguantaron vara” (es preferible que lo comparen a uno con Cuauhtémoc Blanco que con estos pelmazos) y súmele usted tonterías de ese tamaño.
No, no acudió la Presidenta y en su ausencia se muestra su valor.
No lo hizo por diversas razones, pero encuentro que la más poderosa es la nula necesidad de exponerse a un dictamen de un público que NADA tiene que ver con ese otro México. Y aclaro que no todos los que fueron son anti 4T, pero de los 80 mil asistentes no representan más que una pequeña parte del país que vive y respira una realidad muy distinta a la que tejen todos los días los convocados a El Deportivo Los Galeana.
He tenido la oportunidad de leer la extraordinaria columna de Eduardo Caccia en el Reforma el día de ayer domingo titulada “Puertas Cobronas” y en las reflexiones pone el centro de todos los problemas y que nos ayuda a entender el porqué la fuerza de los monopolios ha secuestrado a los ciudadanos, entiéndase líneas aéreas y el bendito Mundial de Futbol, en donde la FIFA de Infantino prostituyó este evento deportivo al hacerlo inaccesible para la gran mayoría de los aficionados (con una visión de mercado, nada más), ese pueblo que en el 68, 70 u 86 pudo acceder al Azteca sin necesidad de pagar cantidades brutales… hoy es diferente y la lógica de la elitista (y muy mamona) Fórmula Uno fue aplicada por el gerente Infantino y san se joden todos. (Incluso, bajo esa óptica se debe entender la “pausa de rehidratación” que no es más que retacarnos de más publicidad).
O sea, los ricos siendo ricos y presumidos, como si de una cena de gala del General Santana se tratara, la realeza adentro y los pelados afuera, pisando lodo y estiércol de los caballos y sus carruajes. México no cambia. Triste.
Y cuando una mujer les dice que no, que no irá, que no expondrá su investidura en algo que ya no es del pueblo, los pequeños berrinchudos de Ferriz de Con y sus clones (por ahí anda un sujeto de apellido Levy, mentiroso compulsivo y notablemente cobarde) entierran las uñas en las paredes en franca descomposición de su poca hombría y capacidad.
Pero vayamos al centro de todo esto y que implica a la democracia, esa bandera que es muy respetada por sus dueños en turno y atacada por los que la perdieron, y es que para los trasnochados del pasado, la democracia que les sirvió fue la que, desde el poder, les otorgó todo tipo de puertas, accesos directos al poder y sus frutos. Los beneficiarios del Foxismo, Calderonismo o Peñanietismo, como viudas, continúan añorando esas parcelas del poder, del arropo impune con el que se beneficiaron y no solo políticos, sino esas “figuras” del periodismo que cobraban quincenalmente en oficinas de gobierno o recibían sobres amarillos con fajos de billetes, 150 o 200 mil mensuales a los más baratitos o un par de colegas, mujeres, que lograban tratos publicitarios con Pemex o Turismo… ¿Les gusta de a millón por mes?
Esa vieja democracia les funcionó a esa camarilla. La democracia bajo el sello de Morena ya no les conviene, pues lo que más dolió no fue que el gobierno de AMLO repartiera becas o que la Presidenta Sheinbaum consolide el segundo piso mientras surfea en los más altos niveles de popularidad, sino que el caudal de beneficios ya no les llega… e intentan imprimir una versión de los vencidos en donde los malditos son los populistas e izquierdistas de mier… como los llamó la mascota de Trump, Milei (“otroooo” dirían en Chiapas), pero eso de que les importa de verdad el bienestar del pueblo, jamás.
LES INTERESA la preservación de su estatus, con cuentas bancarias bien aceitadas, impunidad y poder (se imagina que Morena no hubiese llegado a Palacio Nacional y que la hoy ala crítica de este gobierno siguiese en cargos públicos o en las nóminas de Presidencia y Comunicación Social, tendríamos el acostumbrado sometimiento y complicidad del que el PAN y el PRI instauraron)… los pobres pueden seguir viendo los partidos desde las ventanas de las calles, entre lodo y estiércol.
No, no confundamos lo hermoso del fútbol y su lado noble (un deporte que vienen matando poco a poco) con una visita presidencial al estadio. En el Azteca se potenció el grado superlativo del mercantilismo de las grandes marcas, el evento pone al desnudo a alguien a la altura de narcos y sus empresas, de los cuales ya sabemos propósitos y naturalezas, pero de estos simuladores con corbata descubrimos el empoderamiento de una maquinaria que sirve para hacer aún más ricos a los dueños de todo.
Por ello, el que exista un gobierno que genere contrapesos a estos voraces me provoca un gesto de solidaridad y simpatía.
La Presidenta Sheinbaum tiene el respeto de millones de mexicanos por un sencillo gesto de congruencia.
Y de ello tendrían que aprender tantísimos y tantísimas que rentan sus opiniones al chasquido de los patrocinadores y ese puñado de seguidores que logran realizarse con una selfie en el estadio y una playera de la selección.
No, ese México no es el de verdad. Solo los enseña de cuerpo entero y, por tanto, “el Rey va desnudo”. En esa aletargada realidad es la que viven, en los palcos del privilegio, y eso sí enoja.










