Picotazo Político: End Game
No lo niego, siento una muy humana satisfacción por poder soltar un “se los dije”, … o la exaltación liberadora del mexicañol: "¡AGÜEVO !".
Trump no me defraudó, solo que mis expectativas se quedaron cortas, repetí varias veces que los republicanos serían reprobados y que la entrega del 3 de noviembre se convertiría en un recordatorio social para gritarle a Trump que no se manda solo, pero no, el “tsunami“ a favor de los demócratas es la más sonora mentada de madre hacia un gobierno que un día sí y el otro también, trapea la dignidad de los Estados Unidos de América.
Quienes merecen un reconocimiento son a todos y todas esas votantes que supieron traducir su descontento en uno de los mensajes más poderosos y que golpea en el centro mismo del escritorio de su Presidente… y no es porque los electores se hayan levantado el día 3 con un renovado espíritu progresista, muchos no son de izquierda, muchos comulgaron con el republicanismo ofertado hace dos años, la decisión a granel no es un tema ideológico, es la expresión de una piel lastimada por el defraudador mismo de nombre Donald Trump, quien como es costumbre, arroja mensajes de una realidad alterada propia de un psicópata: ¡es increíble! Pero insiste en decir que él no tuvo que ver con la debacle de su partido, afirma que pudo haberlos salvado, solo que sus correligionarios “no hicieron lo que debían”.
De nuevo, el pequeñín cobarde escurriendo sus cadáveres, tal y como niega su participación en la secta de depredadores sexuales de Epstein.
Antes no acuso a China, Rusia, Groenlandia o a Cuba de estar detrás de su desplome.
Sí, el desastre en Irán los reventó , así como su apoyo al criminal de guerra Netanyahu, a su tono de sinvergüenza cuando del caso de Epstein se trata… También tiene furiosos a los consumidores que sufren en el bolsillo una inflación que jamás vieron venir afectando el potencial de compra o que un galón de gasolina cueste diez dólares más caro. Trump es un desastre y sus cachorros republicanos están pagando la desparasitada electoral.
Pero algo mucho más profundo se ha movido en los EUA y lo digo con el mayor de los reconocimientos, pues el viejo orgullo que los levantó tras el periodo de la gran depresión económica de 1929, del ataque a Pearl Harbor del 7 de diciembre de 1941, de los tiempos recesivos tras el fin de la Segunda Guerra Mundial del 45, del 11 de septiembre tras los ataques a las Torres Gemelas en Nueva York, esas placas de la resiliencia yanqui volvió a aparecer en estos días.
La llegada de Trump a la Casa Blanca movió a la imaginación de que algo muy grave estaba ocurriendo con la dignidad del país de las barras y las estrellas, era notable que sus voces y mentes críticas hubiesen acallado aplastadas por el más burdo fanatismo, los ultras de Trump, su ejército personal de imbéciles, mientras que el planeta ha sido testigo de lo largo de la escalera de obscenidades trumpianas, ¿cómo era posible que el pueblo bueno de los EUA lo permitiera?
Ya vimos que no.
Bastaron casi dos años para que nos diéramos cuenta de que a punta de destrucción histórica y de montañas de mentiras, Donald terminaría agotando la paciencia de sus gobernados. Y pasó.
Leer que la sangre latina y de los gloriosos nativos americanos lograron triunfos con fuerte sentido de dignidad ante el hombre que instituyó el mayor operativo racista y de expulsión en contra de los indocumentados, es una bocanada de oxígeno en tiempos de políticos miserables.
Es la llegada de la primer mujer proveniente de los pueblos originarios, Deb Halan, la demócrata que gobernará Nuevo México -el mismo estado que Trump propuso cambiar el nombre por Nueva América- una ventana de justicia poética a favor de los hombres y mujeres que legítimamente fueron los dueños de esas tierras.
Lo escribí hace algunos meses, Trump comenzaría a ver caer su imperio de locuras y vanidades, voces sensatas tomaron los medios de comunicación (exceptuando la derechosa Fox News) y fueron tejiendo advertencias, el tono subió conforme Trump demostraba que es un fraude, un payaso incapaz de cumplir una sola de las promesas ofrecidas en campaña y después de ella.
El diagnóstico lo tuvimos en las narices: Donald Trump reveló su mitomanía con cada respiración pero una sarta de enajenados le siguieron, ya no en los EUA, sino en esos países de Latinoamérica en donde los Milei, los Bukele, los Espriella y todos los demás enanos carentes de afecto, determinaron seguir ciegamente a su "capitán escudo de las Américas", por ello, tanto Lula como Sheinbaum nos recuerdan que aún hay mucho corazón y dignidad latinoamericanos.
Cierto, Trump aún es presidente, y lo diré una vez más, aun cuando haya perdido los congresos y estados claves, sigue siendo una mala persona y continuará cobrando sus quincenas como habitante de la Casa Blanca. El peligro de que, como Nerón, decida incendiar Roma, es muy alto o incluso, otra vez querer tomar el Capitolio aunque él esté dentro… de ese tamaño la sin razón que lo gobierna.
Por lo que, en vista de los riesgos potencialmente existentes, no solo para los EUA sino para el planeta, queda la puerta del juicio político y su renuncia, aunque sabemos que podría solo ser nominal.
No estoy abusando de la imaginación ya que Trump tiene hasta el cuello lleno de m… por los archivos Epstein y una lista de traiciones a los amos del dinero que lo llevaron al poder o ¿debemos creer que se manda solo?, ya vimos que no, solo esperemos que él también se dé cuenta, tiene dos años para hacerlo.





