Picotazo político: Mundial VIP
¿Y si era Shakira la que se presentó en la inauguración del mundial en el Azteca? Esa fue una de las preguntas que llenaron las redes sociales. Yo, a pesar de que lo pude ver en una mega pantalla ultra 4K no la reconocí, pero si dicen que era ella, pues ni cómo discutir esta grave cuestión de si la colombiana repetía su cuarto Mundial o de plano mandaron a una clon.
Es más, me vale tres toneladas y le diré porqué: este Mundial ha sido diseñado para que los patrocinadores y dueños de los equipos de futbol se hagan estúpidamente más ricos y que los antipáticos wexicans (¿así se escribe?) pudiesen cambiar su lugar favorito en las gradas de la fórmula uno a invadir el sagrado corazón del coloso de Santa Úrsula, inundado el ambiente de Chanel y Hugo Boss, en lugar del tradicional olor de la fanaticada del América.
¿A quién se le ocurrió que Maná nos representa? En todo caso los Caifanes o Café Tacuba o de plano 'La Maldita' ¿Un reguetonero poniendo a perrear a las 'chinas poblanas'?
Eso sí, mis respetos para Lilia Dows y Los Ángeles Azules,¡ RIFADOS!
Christian Martinoli publicó lo que millones pensamos: al Azteca llegaron los hijos de papis, influencers y youtubers que no tienen una maldita idea de lo que es un fuera de lugar o contra quien jugaba la selección y pues sí, este evento fue el epítome del clasismo mexica, ese mismo que no le importa gastar medio millón de pesos por un boleto o 50 mil de los más baratos, el deporte más practicado en el mundo y que en México significa la mayor terapia catártica de cada domingo y democrática en el llano, propiedad de obreros y oficinistas ha sido secuestrada por la FIFA y el cártel de la FEMEXFUT para que la realeza tenga oportunidad de tomarse selfies y presumir sus outfits 'carísimos de París'. Ahora entiendo por qué le pusieron candelabros a los andenes del Metro Hidalgo.
Por ello hizo bien la Presidenta en no ir a esta pedorrisima inauguración (disculpe mi flatulento léxico), pues ahí, en el Azteca no llegarían las familias del México verdadero, sino los choznos de José Yves Limantour, el viejo secretario de Hacienda de don Porfirio Díaz. La doctora Sheinbaum, con un notable instinto, decidió irse a 'los Galeana', el popular deportivo y ahí sí, darse vuelo con la gente 'de a pie', haciendo política a ras de suelo y evitando que la gente bonita de la marea rosa instalada en el Azteca la insultara por ser demasiado 'pueblo'. Bien por la Presidenta e hizo bien en cuidar su cartera pues uno nunca sabe con qué dueño de televisora se podría topar, con eso de que el de Elektra carga con deudas hacendarias y demandas en los EUA y anda urgido en sacar lana de donde sea, hasta salió en primer cuadro a ver si con eso mejora su imagen (y su cartera).
Y tocando el tema de la llegada del virrey del Ajusco a la alfombra roja del palacio mundialista, vaya aterrizaje sobre el duro piso de la realidad al encontrarse con esa voz de 'Juan Pueblo', quienes le aplicaron una monumental dosis de insultos creativos y no sé si bien ganados, pero que le habrán hecho extrañar los halagos de sus empleados de los servicios informativos o de espectáculos, mismos que le repiten que él y solo él es el más brillante y guapo titán que habrá de derrotar a los orcos de la 4T… siiii, hay insultos que quedan en el alma y los de ayer debieron haber dolido mucho para este narcisista muñeco.
¿Qué cómo jugó la Selección? Mal y aun así ganó.
Pero no hay nada de sorpresivo y lo he dicho en este y otros espacios informativos: la Selección Nacional es la proyección de la decadencia deportiva del país y el futbol profesional significa un negocio para los dueños de los clubes, para las televisoras y esa infinita capacidad para corromperla, que tiene por origen la 'nobleza' (lo digo suave) de una afición que no tiene otra fuga más que esas batallas imaginarias entre bandos y que sirven de refugio para escapar un poco de la dura realidad que nos toca vivir, son equipos con playeras que transfieren identidad a sus seguidores, televisoras que ven a los aficionados como una ubre a la cual la pueden ordeñar sin que se quejen.
La Selección Nacional no está cargada de atletas construidos en los volcanes de fuego, atrás quedaron los guerreros que se partían el alma en cada jugada, poseedores de la mayor vitamina que provoca que un hombre se convierta en leyenda: EL HAMBRE DE SER.
En el pasado existieron seleccionados con una franca identidad del sacrificio, hoy son una bola de payasos enamorados de las redes sociales (ojo: existen en este selectivo un puñado de verdaderos jugadores), hombrecitos que no arriesgan, que se rompen ante una fuerte jugada… ganaron ante Sudáfrica, un equipo que se observaba apanicado y no me quiero imaginar un encontronazo ante Francia o España.
No, no soy optimista, pero mi amargura no es espontánea, he seguido muy poco a esta Selección y la razón es que son muy malos, que aunque los chamacos quieran recibir una historia diferente, los amos del balompié nacional solo entienden de meterse más dinero a los bolsillos, (en eso sí se parecen al virrey del Ajusco) el fut no les importa, no les interesa un proceso largo para crear una base de jugadores capaces de aspirar a una Copa del Mundo, quieren dinero rápido, total, la afición pambolera siempre aguanta, siempre perdona y olvida.
Solo una cosa positiva ha ocurrido: el Mundial terminó por desinflar a la CNTE, pues estos 'profes' no entendieron que a pesar de todo, el balón es sagrado, que si algo nos sirve para patear nuestra realidad diaria, es la posibilidad de reflejarnos en una selección, así que, 'se les acabó el mecate'.
Y ¿si era Shakira?










