Picotazo Político: ¿qué viene?
El ritmo es a ratos inhumano: dormir poco antes de la medianoche, levantarse a las 4:30 am y durante el día no hay manera de escaparse para una “pestañita”. (Varios expresidentes han contado con zonas de descanso a un lado de sus oficinas, en donde se fugaban para dormir media hora o más; existen anécdotas mucho más jocosas). En ella no va eso, no tiene tiempo más que para enfocarse de manera meticulosa en prácticamente todos los temas de su gobierno. Lleva una especie de libreta mental (realmente no despega el ojo de una laptop que concentra las minutas) y toma nota de todo.
Los asistentes del gabinete de seguridad se sorprenden porque antes de las 6 am ella ya tiene la película completa de lo que habrá de tratar y, mientras ello sucede, va colocando un pie en “la mañanera” para llegar informada y bien preparada.
Es impresionante la capacidad que demuestra para el manejo de los números. No avanza ni toma decisiones sin datos, no especula, no se arroja a la improvisación. Todo es un cálculo, todo debe poseer argumentos.
Es una mujer perito que se alimenta de información. Si se va a reunir con un jefe de Estado, se empapa del país que la visita y de los detalles de sus huéspedes; así con empresarios, así con su agenda.
Le reconocen que es dura y exigente, pero no es de estallar, como algunos adivinos de los medios han querido fijar.
Es más bien templada en sus actos, pero sin dejar de transmitir firmeza… y el día le da para todo (menos para salir a correr como lo hacía antes, de eso se ha quejado).
Una ficha de la Presidenta de México
Esta diminuta ficha de la Presidenta de México explica mucho el nivel de resultados que en dos años se han mostrado, un signo de que se está frente a un personaje nunca antes visto en los anaqueles del poder, no solo porque se trata de una mujer, sino por la enorme capacidad de trabajo y por un ascendente control de los hilos del país.
Es incuestionable que las mujeres SON mucho más responsables y eficientes a la hora de ejecutar tareas, sean en la escala que sean.
Este primero de octubre, Claudia Sheinbaum entrará a su tercer año y nada indica que habrá de bajar el ritmo, ni las circunstancias están para hacerlo.
Le viene un proceso electoral para el próximo año y garantizar para su gobierno la mayoría en las cámaras y las 17 gubernaturas, las batallas en contra de los cárteles del huachicol, afinar la maquinaria hacendaria y fiscal, las negociaciones del TMEC, la presión de Washington, la intervención de los grupos de ultraderecha trumpianos en México y sus apéndices de Romero y los cartuchos quemados en el Senado.
Ella trae el ritmo, pero, ¿qué sucede con las y los que ya no?
Es evidente que la mandataria posee el control cronométrico, pero también es evidente que varios elementos de su gabinete ya no.
Del legal y el ampliado, disminuidos por el desgaste natural del cargo, pero también como parte de un bono hereditario que dejaron, de estar al nivel de una jefa del Ejecutivo que posee una energía y visión diferente. Y ojo: no es un tema de edad, es de vitalidad y operación efectiva, es un tema de ritmo, de compases, de compromiso y entrega.
Es inevitable que se mencione que la presencia de algunos y de algunas es inercial, mismos que ya cumplieron con la lealtad —pero no experiencia— con López Obrador. El tiempo avanza bajo otras exigencias y jugar bajo un esquema parsimonioso no va con lo que exige esta dirección técnica.
En el pizarrón de la Presidenta se lee la única estrategia: recorrer el país para estar cerca de la gente. Les ha pedido dejar el escritorio, tener contacto con el pueblo… son muy pocos las y los que lo llevan a cabo y esto indica una sola cosa: NO LE ESTÁN ENTENDIENDO A SU JEFA o lo que sería más grave, no le quieren entender porque creen no deberle nada a la Presidenta.
No hay que asomarse mucho a las “noticias” para saber quiénes son los que juegan los 90 minutos sin quejarse y quiénes no hacen por ir hacia el balón.
Mientras ella, la jefa de este país, está dejando la vida por cumplirle a los mexicanos. Como en el fútbol, algunos o algunas deberían presentar dignidad y retirarse a tiempo y no esperar a que la directora técnica los siente en el banquillo (del equipo, no de los acusados).










