Picotazo político ¿Quiénes ganan cuando nos peleamos?
Diversos tratados religiosos fijan el lugar para el demonio en el EGO, en los evangelios “apócrifos”(que fueron rechazados en el concilio de Nicea en el 325 de nuestra era), principalmente en la corriente Gnóstica y que fueron encontrados en Nag Hammadi, Egipto, no relacionan al diablo con una entidad con cuernos, cola y apestando a azufre (¿de cabello naranja?) sino que se encuentra dentro de la psique humana, una voz que nos infecta del ego, ese que nos reúne de manera íntima con la ignorancia.
Por lo que el infierno no es un LUGAR sino una CONDICIÓN y somos los seres humanos los portadores, tanto de un averno personal como de nuestros propios diablos.
Algo o mucho hay de razón en ello, pues si lo pensamos, todos nuestros problemas provienen de la necesidad de tener la razón, de ser los portadores de una verdad y que esta sea aceptada por el resto de la humanidad.
Llevemos esto a las escalas cotidianas y bastará una revisión del día para entender que el “cerrón“ que le dimos al auto de a lado o al motociclista fue por querer imponer nuestra voluntad, o en el transporte público como finísimo laboratorio del “primero yo“ y después que se jodan los demás.
Llevemos esta urgencia por fijar nuestra postura e ideas por encima de los demás a todos los ámbitos y encontraremos que sufrimos de la dichosa enfermedad egoíca del querer obtener esas pequeñas o grandes victorias que nos hagan sentir superiores y por ende, con el tanque del ego bien lleno.
No, no me malinterprete, no pretendo llevarlo al diván ni es este PICOTAZO POLÍTICO un ensayo sobre psicología y sus deformaciones conductuales.
Esto que se pretende busca tener un resorte distinto para un muy amplio y confuso debate que se cierne sobre el valor de la derecha y la izquierda política nacional.
El ego para un conservador o conservadora le hablará sobre todo aquello que en el paisaje encuentre y que le den la razón.
El ego, de quien sea, jamás pondrá en la balanza las cosas buenas o malas de lo que se estudia, el diablo solo querrá que su visión sea la correcta, así padezca de miopía o peor, de ceguera.
Para alguien de derecha, la importancia de sus opiniones deben soslayar que estas aplasten a los demás, un conservador querrá eso, CONSERVAR su status quo sea, la religión, su familia y su dinero … cualquier idea de cambio o de progreso general es contrario a lo que dicta su ego, así es que un muchacho repite lo que en casa escuchó sobre la izquierda, deseando que los zurdos se vayan a la mier… ¿de verdad lo cree o solo repite lo que a fuerza de insistencia ven en casa o TikTok?
La pequeña vocecilla del endiablado ego no acepta argumentos para contrastar…el ego no funciona desde la humildad, sino desde la ignorancia.
Y el virus contagia no solo a los conservadores, el ego es sombra de los populistas, ojo , decir populistas es mencionar también a los que desde banderas de supuesto progresismo han destruido naciones con todo y sus habitantes.
El ego, la ignorancia, la soberbia y arrogancia de los iluminados son prueba de que el mal es el mal, así escriba con la derecha o la izquierda.
Es la historia y seguirán habiendo ejemplos … y el mundo ha pagado y lo seguirá haciendo con millones de muertos, cuando el EGO de los líderes del mundo deciden declararse la guerra.
Pero ese mismo EGO social, que siendo individual se vuelca en lo colectivo, cuando se nos hace creer que se está de lado de los rescatadores de la patria (pregúntele a los argentinos qué tan arrepentidos están de su mesías Milei), es el mayor factor de ceguera y cerrazón intelectual.
En México lo estamos respirando, con cada discusión sobre las posiciones políticas, cualquier debate se polariza, se envenena y termina por obnubilar las ideas.
Y mire que somos campeones en vivir al ritmo de los extremos, que solamente nos ponemos de acuerdo cuando un terremoto nos barniza de miedo o cuando juega la selección de futbol; pero lo que se potencia en nuestros días es un salvaje carnaval de egos, pequeños monstruos que ganan con sus bayonetas de insultos y odio batallas imaginarias en las que, después de un par de escupitajos en Face o X sienten haber cumplido con su labor de demolición de lo que no alcanzan a entender (¿ignorancia o algo peor?).
Soy un periodista que se inclina por la izquierda, soy progresista, mi EGO me susurra que la derecha es una porquería y que los grandes males de la humanidad surgen por la ambición de unos cuantos y una insultante concentración de la riqueza de un puñado de familias, el EGO me apunta con el dedo hacia el papel de los conservadores como el mayor cáncer de la sociedad, conservadores que han manipulado la historia y hasta las religiones.
Pero es mi EGO, y en un sano ejercicio de autocrítica he de decir que así como me ha metido en muchos problemas , también me sirve de faro para aceptar que ese pequeño diablo, cuando se le escucha con oídos de novato tiene cosas valiosas que enseñar, eso sí, siempre que el ego sea nutrido por la experiencia y los deseos de escuchar otras opiniones y leer lo que no nos agrada.
Ese es un ego con vitaminas, que a veces también me sirve.






