Ponen vecinos freno al ‘Diablo Dragón’ por grietas en Toluca
TOLUCA, Edomex., 12 de agosto de 2026.- La preocupación por las grietas y hundimientos que habitantes han detectado en viviendas y calles del Centro Histórico de Toluca, llevó este martes a decenas de vecinos de Humboldt a movilizarse para impedir el ingreso del ‘Diablo Dragón’, ante el temor de que el peso y las maniobras de la maquinaria utilizada para rehabilitar la vialidad puedan agravar las afectaciones que, aseguran, arrastran desde hace meses. La protesta volvió a poner sobre la mesa un problema que el Ayuntamiento de Ricardo Moreno Bastida ha buscado contener en el discurso, pero que los habitantes sostienen con evidencias, testimonios y daños visibles en sus inmuebles.
Mientras el gobierno municipal insiste en que Humboldt no presenta hundimientos, los residentes difundieron por redes sociales imágenes de las grietas en pisos, muros, columnas y banquetas, además de advertir que las afectaciones han aumentado con el paso del tiempo. Ante la presión vecinal, el director de Protección Civil municipal, Juan Carlos Yáñez Rodríguez, realizó un recorrido casa por casa para conocer las condiciones de las viviendas y la postura de cada familia sobre la obra; sin embargo, tras la inspección, reiteró que en esa calle no existe un problema de esta naturaleza. La afirmación, lejos de disipar las dudas, mantuvo abierta la confrontación entre la versión oficial y lo que los habitantes aseguran estar padeciendo dentro de sus hogares.

Se rehúsa el gobierno de Toluca a reconocer la problemática de hundimientos
El reclamo, además, no se reduce a una calle. Durante una reunión con autoridades municipales, habitantes de la zona mostraron daños en distintos puntos de sus propiedades y señalaron la existencia de fugas de agua registradas en los alrededores. Algunos incluso cuestionaron que se pretenda priorizar una nueva imagen para la vialidad cuando, desde su perspectiva, primero debería aclararse qué está ocurriendo bajo el pavimento y si las condiciones del terreno representan algún riesgo para las construcciones.
“¿De qué sirve una calle bonita si no vamos a poder vivir en nuestras casas?”, planteó uno de los residentes durante el encuentro.
El asunto tampoco es nuevo para la administración municipal. Desde hace varias semanas, los posibles hundimientos y agrietamientos en el Centro de Toluca han obligado al Ayuntamiento a plantear investigaciones para conocer las condiciones del subsuelo y sus posibles causas. En julio, autoridades municipales informaron que buscaban establecer un convenio con especialistas del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para realizar estudios que permitan determinar el origen y las consecuencias de estas anomalías. Es decir, mientras el gobierno de Ricardo Moreno reconoce la necesidad de investigar qué ocurre en el subsuelo, por otro lado mantiene la postura de que no existe peligro de hundimiento.

Preocupa a vecinos de Humboldt el paso de la maquinaria pesada en la zona
Esta contradicción es la que ha mantenido encendida la inconformidad de los habitantes, ya que hasta el momento no existe un estudio científico que determine que las grietas de cada inmueble tengan un mismo origen, mientras que tampoco se han presentado los resultados de las investigaciones anunciadas que permitan descartar una relación con las condiciones del terreno. Por ello, durante la reunión se propuso establecer mesas de trabajo con autoridades, académicos y especialistas, además de solicitar una audiencia con el propio alcalde Ricardo Moreno para que el gobierno explique con sustento técnico qué está ocurriendo y bajo qué condiciones pretende continuar la rehabilitación.
Por el momento, los habitantes lograron frenar el paso del ‘Diablo Dragón’ y obligaron al Ayuntamiento a sentarse nuevamente a dialogar. La administración de Moreno Bastida ha presentado esta maquinaria como una de sus principales herramientas para acelerar la rehabilitación de calles; sin embargo, en Humboldt el debate ya no gira únicamente en torno a baches o pavimento. Los vecinos exigen algo más elemental: certeza sobre la seguridad de sus viviendas antes de que una obra termine por encima de un problema que todavía no ha sido explicado. Mientras no existan estudios concluyentes sobre el origen y alcance de las afectaciones, minimizar las advertencias de los residentes puede mantener a cientos de personas expuestas a una incertidumbre que el propio gobierno municipal ha reconocido que necesita investigar.










