¿Por qué no se olvida el 2 de octubre? una herida abierta en la historia de México
TOLUCA, Edomex., 2 de octubre 2025.- El 2 de octubre de 1968, en la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, una concentración estudiantil fue disuelta con fuego de armas por parte del Ejército Mexicano, el Batallón Olimpia y fuerzas de seguridad. La jornada culminó en una masacre. Mientras la versión oficial reconoció 20 a 30 muertos, investigaciones independientes —como la de la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado (FEMOSPP)— documentaron más de 300 víctimas fatales, además de centenares de heridos y más de mil 300 detenidos.
El origen del conflicto
El movimiento inició el 22 de julio de 1968 tras un enfrentamiento entre estudiantes de la Vocacional 2 del IPN y la preparatoria Isaac Ochoterena, que derivó en la entrada violenta de granaderos. Esa intervención encendió la inconformidad en las escuelas del Politécnico y de la UNAM. En cuestión de semanas se formó el Consejo Nacional de Huelga (CNH), que agrupó a delegados de más de 70 planteles.
Las demandas principales quedaron plasmadas en un pliego petitorio de seis puntos: libertad a presos políticos, desaparición del cuerpo de granaderos, derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal -que tipificaban el delito de disolución social-, indemnización a familias de heridos y muertos por represión, deslinde de responsabilidades a funcionarios responsables y la destitución de jefes policíacos acusados de abuso de poder.
Contexto político y el miedo del régimen
En 1968 México era gobernado por el presidente Gustavo Díaz Ordaz, del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Su administración ejercía un control hegemónico en el Congreso, la Suprema Corte y la prensa nacional.
El gobierno percibió al movimiento como un desafío a su autoridad, en especial porque coincidía con la inminente inauguración de los Juegos Olímpicos en la Ciudad de México, programada para el 12 de octubre.
El régimen buscaba mostrar al mundo un país estable y moderno. La posibilidad de manifestaciones multitudinarias en plena vitrina internacional generó preocupación.
A ello se sumó el contexto de la Guerra Fría: Estados Unidos presionaba para evitar brotes de movimientos radicales en América Latina, y la narrativa oficial presentó a los estudiantes como “agitadores comunistas”.

La noche de Tlatelolco
El mitin del 2 de octubre reunió a miles de personas en la Plaza de las Tres Culturas. A las 18:10 horas, desde un helicóptero se lanzaron dos bengalas: esa fue la señal para iniciar el operativo militar. Francotiradores instalados en edificios colindantes abrieron fuego, mientras tropas y elementos del Batallón Olimpia ingresaron a la plaza disparando y deteniendo a líderes.
Testigos reportaron que hubo ráfagas durante más de dos horas. El Ejército controló el área y cerró accesos para impedir la salida de manifestantes y la entrada de periodistas.
El número real de víctimas nunca fue aclarado por el gobierno. Documentos oficiales posteriores confirmaron que los estudiantes no estaban armados, a pesar de que la versión inicial responsabilizaba a los manifestantes de haber iniciado los disparos.
Víctimas y detenidos
La cifra oficial publicada por la Secretaría de Gobernación en 1968 hablaba de 26 muertos. Sin embargo, la Cruz Roja Mexicana y reporteros que estuvieron en la plaza registraron más de 100 cuerpos. La FEMOSPP, creada en 2001, elevó la estimación a más de 300 fallecidos.
Ese día se practicaron más de mil 300 detenciones; los capturados fueron trasladados al Campo Militar número 1 y otros centros de reclusión, donde se reportaron torturas y desapariciones. Entre los líderes encarcelados estuvieron Raúl Álvarez Garín, Luis González de Alba, Gilberto Guevara Niebla y otros integrantes del CNH.
Investigación y archivos
En 2002 la FEMOSPP calificó la represión del 2 de octubre como un crimen de Estado. La fiscalía señaló responsabilidad directa del presidente Gustavo Díaz Ordaz y del secretario de Gobernación, Luis Echeverría Álvarez.
Echeverría fue procesado en 2006 por genocidio, pero obtuvo prisión domiciliaria y murió en 2022 sin sentencia.
La desclasificación de archivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y del Archivo General de la Nación ha permitido conocer detalles de la operación, como la existencia del Batallón Olimpia, creado para infiltrar y neutralizar al movimiento.

Memoria y conmemoración
Desde 1978 se realizan marchas conmemorativas cada 2 de octubre, encabezadas por sobrevivientes, familiares de víctimas y colectivos estudiantiles. La consigna “2 de octubre no se olvida” se mantiene como recordatorio de la represión y exigencia de justicia. La Plaza de las Tres Culturas cuenta con una estela conmemorativa inaugurada en 1993 que lleva los nombres de estudiantes caídos. El episodio se reconoce hoy como un parteaguas en la historia de México: visibilizó la cara autoritaria del régimen priista y marcó a toda una generación. La herida sigue abierta porque las víctimas aún no tienen justicia plena y muchos archivos permanecen incompletos o reservados.










