Privilegia David Sánchez Isidoro nómina sobre rezago urbano en Coacalco
COACALCO, Edomex., 27 de agosto de 2026. - Mientras Coacalco arrastra severas carencias en servicios e infraestructura pública, el gobierno encabezado por el alcalde priista David Sánchez Isidoro dispondrá de 185 millones de pesos del programa de Gasto de Inversión para el Desarrollo del Estado (GIDEM); un recurso histórico que, en la teoría debería revertir el rezago urbano; sin embargo, en la práctica se perfila para ser utilizado para el afianzamiento del grupo político que ha controlado la demarcación por cuatro trienios.
A pesar de que la asignación del recurso, representa 30 millones de pesos más en comparación con el año anterior, para el edil dicha cantidad parece insuficiente para dar mantenimiento a las más de cinco mil calles con las que cuenta el municipio.

Colapso de servicios y clamor en las colonias
A lo largo de sus cuatro gestiones al frente del municipio, Sánchez Isidoro ha acumulado el descontento de cientos de familias que lidian diariamente con el colapso urbano de Coacalco: vialidades secundarias y primarias —como la Vía José López Portillo— marcadas por baches profundos, redes de alumbrado público inoperantes y un evidente abandono en el mantenimiento de calles.
Esta crisis de infraestructura, sumada a la persistente percepción de inseguridad que ubica al robo en transporte público y a transeúnte entre los delitos de mayor impacto en la localidad, retrata una administración de marcados contrastes entre los millonarios presupuestos recibidos y la precariedad de los servicios básicos que padece la ciudadanía.
La indignación ciudadana se materializa en vialidades severamente afectadas como Rinconada y Mirtos, cuyos baches y carpeta asfáltica destruida, exponen la falta de mantenimiento básico por parte del ayuntamiento.
A esta crisis de movilidad se suma el descontento social por las constantes inundaciones que azotan al municipio durante la temporada de lluvias; un problema sistémico alimentado por la falta de desazolve oportuno, la obsolescencia de la red de drenaje y la acumulación de basura en los colectores, lo que deja anegadas vías prioritarias como la Vía José López Portillo y paraliza la actividad comercial y el tránsito de miles de habitantes.

La burocracia por encima de la obra pública
El desbalance en el gasto de 2025 confirma el origen del colapso urbano en dicha demarcación. Tan solo basta ver la utilización de un presupuesto anual que superó los mil 568 millones de pesos, de los cuales la alcaldía privilegió el gasto en sueldos y prestaciones de funcionarios al destinar más de 534 millones de pesos, relegando la infraestructura a un distante segundo plano con solo 276 millones de pesos.
Así, por cada peso invertido en rehabilitar la deteriorada red vial y los servicios comunitarios de la demarcación, se destinaron casi dos pesos al aparato burocrático. En un municipio asfixiado por baches, fallas de alumbrado e inseguridad, la brecha entre el dinero gastado en la nómina y el beneficio real para las familias, deja al descubierto la falta de visión social en el manejo de las finanzas públicas.











