·         Puebla: pierde el PAN, ganan Bartlett y López Obrador
·         Y proyectan al estado a Morena en las extraordinarias
·         El sur condena dicho de Quadri y lo declara non grato


La suerte ya está echada.

En un extraño acuerdo, enrarecido desde todos los frentes, se decidió el presente y el futuro del estado de Puebla en malos términos pero con peores presagios.

He aquí los elementos:

Tras la muerte de la gobernadora Martha Erika Alonso y su esposo Rafael Moreno Valle, los grupos políticos iniciaron negociaciones en busca de un acuerdo civilizado.

La primera decisión verbal fue:

Al frente del Poder Ejecutivo quedaría el secretario general de Gobierno de la ex mandataria, Jesús Rodríguez, mientras se analizaba un perfil para el interinato formal.

Este arreglo se daría, consideraron, entre el 1 y el 15 de enero.

Pero de repente irrumpió el ex gobernador Antonio Toni Gali para reclamar la representación no nada más del morenovallismo, sino del Partido Acción Nacional (PAN).

No fue aceptada su intromisión en todos los términos, por todas las partes.

Otros amigos de la pareja fallecida reclamaron su espacio en calidad de herederos de su filosofía política y, para no dejar dudas, propusieron dos prospectos para la gubernatura temporal:

-Eduardo Rivera, identificado con Martha Erika y Rafael, personaje con simpatía entre panistas pero con sello social y nexos con otras fuerzas políticas de la entidad.

-Víctor Manuel Chedraui, en teoría con capacidad para conducir un proceso electoral en una población polarizada por el desconocimiento de Miguel Barbosa al resultado electoral de julio.

Pero…


LA SOCIEDAD PRIMor
Muchos, como Luis Blanck, reclamaron derechos.

Lo reposicionó ante los panistas su discurso en los funerales de Martha Erika Alonso y Rafael Moreno Valle frente la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Pero no tanto ante una sociedad dividida, agraviada y menospreciada por el gobierno federal y en concreto por la Primera Magistratura.

Al final no sintió acomodo y se vio obligado a renunciar, mientras entraba en escena el ex gobernador priísta Manuel Bartlett, director de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) e incondicional de Andrés Manuel López Obrador.

Bartlett también es identificado por su cercanía con otro priísta -¿o ex priísta como él?-, su sucesor Melquiades Morales, cuyo hijo Fernando es diputado local y actor fundamental.

Así se revive al ex alcalde Guillermo Pacheco Pulido, un hombre cuya edad lo hace manejable para los intereses de quienes hoy aniquilan al PAN en el estado trabajarán para dar Puebla al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

De facto es una sociedad PRIMor, como se denomina a la neoalianza PRI-Morena para despintar el estado de azul.

¿Le queda claro?

El PAN pierde Puebla y lo ganan Bartlett y López Obrador… o Morena, si éste fuera un país de instituciones.


EL SUR COMO LASTRE
Cosas de la vida:

Mientras Elba Esther Gordillo reconstruye su imperio político-sindical, el candidato presidencial impulsado por ella, Gabriel Quadri, da tumbos.

El científico llamó lastres nacionales a los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas por su rezago, su escaso crecimiento y sus carencias productivas.

De inmediato los Congresos locales lo declararon persona non grata.

Un estilo tercermundista sin consecuencias ni sentido en una nación, ya de suyo polarizada, porque la historia desmiente cuántos personajes de alto nivel han producido esos estados.

Algunos, le restregan El Correo de Oaxaca y el periodista Carlos Velasco: Belisario Domínguez, Benito Juárez, Vicente Guerrero…

En cambio, Quadri es un mercenario, escribió Velasco.