Reconocen al Edomex por mantener al paludismo fuera de sus comunidades
VALLE DE BRAVO, Edomex., 27 de octubre del 2026.- Después de 29 años sin transmisión autóctona de paludismo, el Estado de México (EMX) recibió este martes el reconocimiento que acredita la ausencia de contagios originados localmente, resultado de las acciones de vigilancia epidemiológica, prevención y control del mosquito transmisor. Durante una ceremonia realizada en Valle de Bravo, la secretaria de Salud estatal, Celina Castañeda de la Lanza, encabezó la entrega de reconocimientos al personal que participó en este proceso.
La funcionaria destacó que la certificación representa el resultado del trabajo coordinado de distintas áreas del sector salud, pero advirtió que será necesario mantener las medidas preventivas para evitar que la enfermedad vuelva a transmitirse en territorio mexiquense.

La certificación obliga a mantener vigilancia epidemiológica
“Para conservarla es indispensable continuar reforzando las tareas preventivas y de vigilancia, asegurando con ello la correcta respuesta ante un posible brote, así como la detección e identificación oportuna de casos importados”, señaló. Añadió que el personal médico de primer nivel deberá mantenerse atento para identificar posibles casos mediante diagnósticos diferenciales.
Durante el acto, el biólogo Gerardo Reyes Cabrera, coordinador nacional del Programa de Eliminación del Paludismo, subrayó que la acreditación no representa el final de las acciones sanitarias, sino una nueva etapa de vigilancia.
“La certificación no era una meta; la certificación fue una consecuencia del trabajo que se tiene y el proceso como tal no ha terminado”, expresó al reconocer la labor del personal que ha participado durante años en las tareas de campo, diagnóstico y prevención.

La meta nacional es eliminar la transmisión autóctona antes de 2030
Reyes Cabrera también informó que México avanza en el objetivo de eliminar la transmisión autóctona de paludismo antes de 2030. De acuerdo con su intervención, el país cuenta con entidades que ya obtuvieron la certificación y mantiene acciones intensivas en Chiapas, donde persisten focos de transmisión. El funcionario reconoció que la experiencia acumulada por los equipos estatales será fundamental para sostener los resultados y avanzar hacia la eliminación nacional de la enfermedad.
Por su parte, Gioberti Mateos Toledo, director de Servicios de Salud del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM), participó en la ceremonia de reconocimiento al personal involucrado en las labores de prevención y vigilancia. En el encuentro se destacó la intervención de trabajadores de las jurisdicciones sanitarias, responsables del programa de paludismo, epidemiólogos y otros integrantes de los equipos de salud, cuya labor permitió documentar la ausencia de transmisión local y fortalecer los mecanismos de respuesta.
Certificación no significa bajar la guardia ante el paludismo
La certificación se sustenta en la interrupción de la transmisión autóctona durante al menos tres años consecutivos y en la capacidad de los servicios sanitarios para detectar, diagnosticar, tratar e investigar posibles casos. Según los criterios federales, las entidades también deben contar con un Grupo Técnico Estatal de Paludismo, evaluaciones de vigilancia epidemiológica y mecanismos de respuesta oportuna. El reconocimiento puede perder su vigencia si se restablece la transmisión local.

De acuerdo con la Secretaría de Salud federal, en agosto de 2026 el Estado de México (EMX) figuraba entre las entidades que habían recibido la certificación, junto con Quintana Roo, Guerrero, Nuevo León y Veracruz. En ese mismo reporte, la dependencia informó que 31 de las 32 entidades federativas se mantenían sin transmisión autóctona, mientras que los casos locales se concentraban en comunidades de la región Altos de Chiapas. La meta nacional es consolidar la eliminación de esta forma de transmisión antes de 2030.
El paludismo, también conocido como malaria, es una enfermedad causada por parásitos del género Plasmodium, transmitidos a las personas por la picadura de mosquitos infectados del género Anopheles. Aunque la ausencia de transmisión local constituye un avance, las autoridades sanitarias mantienen la necesidad de identificar oportunamente casos importados y responder ante cualquier riesgo. Por ello, el reconocimiento entregado en Valle de Bravo también representa un compromiso para sostener la vigilancia epidemiológica y evitar la reintroducción de la enfermedad en el Estado de México (EMX).





