Recuerdan víctimas a 41 años de las explosiones en San Juanico y PEMEX
TLALNEPANTLA, Edomex., 19 de noviembre de 2025.- A 41 años de la tragedia que cobró la vida de cientos de personas y arrasó con parte de la comunidad, la memoria de la explosión en San Juan Ixhuatepec continúa viva entre los habitantes de Tlalnepantla. El recuerdo permanece no solo por el devastador impacto humano, sino también porque marcó un giro irreversible en la historia de San Juanico.
La madrugada del 19 de noviembre de 1984, minutos antes de las seis, una fuga masiva de gas LP en la planta de Petróleos Mexicanos (PEMEX) desató una de las peores catástrofes industriales del país. La ruptura de una válvula permitió la expansión de una nube pesada e invisible que se deslizó entre los tanques de almacenamiento y alcanzó las viviendas cercanas, donde la mayoría de los vecinos aún dormía.
Al entrar en contacto con una llama abierta de seguridad, la nube estalló y generó una cadena de explosiones que iluminó el cielo y sacudió el Valle de México.
Un crecimiento urbano sin control generó una bomba de tiempo para la comunidad de San Juanico
Desde los años 70, San Juanico vivía expuesto al riesgo: la terminal de PEMEX almacenaba 16 mil toneladas de gas LP en más de 50 tanques, rodeada por viviendas construidas sin control urbano, algunas a menos de 150 metros. Aunque los vecinos habían reportado fugas y olores a gas, la zona carecía de planes de evacuación, sistemas de detección temprana y protocolos de comunicación entre la empresa y la población.
Más de mil grados de temperatura arrasaron con todo a su paso
Las detonaciones derribaron casas, destrozaron cristales y liberaron una ola de calor superior a los 1000 grados, reduciendo a cenizas gran parte de la comunidad. El saldo fue de centenares de muertos, miles de heridos y un barrio profundamente marcado por la tragedia.
Aquella madrugada reveló las graves omisiones en materia de seguridad industrial y urbana. Para los sobrevivientes, el estallido no solo destruyó su entorno, sino que dejó una huella imborrable en la identidad de San Juanico, que año con año recuerda a sus víctimas y mantiene viva la exigencia de no repetir una tragedia semejante.










