Remienda Adolfo Cerqueda puente de Neza
NEZAHUALCÓYOTL, Edomex., 3 de octubre de 2025. La reciente intervención anunciada por el alcalde de Nezahualcóyotl, Adolfo Cerqueda, ha generado más dudas que certezas entre la población. Según su versión oficial, los trabajos de rehabilitación con neopreno en el puente en Neza ubicado en la avenida Pantitlán y calle 7 garantizan seguridad, aunque especialistas y vecinos señalan que este tipo de acciones parecen más un parche temporal que una solución real para una estructura que sostiene cientos de toneladas.
Neopreno en lugar de reforzamiento integral
En su comunicado en redes sociales, el edil aseguró que la obra no representa riesgos y que con la instalación de neopreno se solucionan los movimientos extraños detectados en el puente en Neza. Sin embargo, la explicación deja más inquietudes que tranquilidad. El neopreno es un material que se utiliza en obras de ingeniería para amortiguar vibraciones, pero aplicarlo de manera aislada sin un proyecto de corrección estructural integral parece minimizar el problema.
Vecinos de la zona cuestionan por qué, si el puente es seguro como asegura el gobierno municipal, fue necesaria una rehabilitación de emergencia. Y si en realidad existía riesgo, ¿por qué destinar recursos a un parche en lugar de una corrección profunda que garantice la seguridad de miles de automovilistas y peatones que usan la vialidad diariamente?
Riesgos latentes para la población
El puente en Neza ha sido motivo de preocupación en meses recientes luego de reportes ciudadanos que advertían movimientos extraños en su estructura. Aunque la administración municipal insistió en que todo estaba en orden, ahora la colocación de neopreno deja en entredicho la transparencia de esas revisiones.
Los habitantes temen que la improvisación se convierta en una constante en el manejo de la infraestructura. Con un municipio altamente transitado, cada decisión en obras públicas debería estar respaldada por diagnósticos serios y planes de inversión a largo plazo, no por medidas paliativas que apenas contienen un problema que podría escalar en el futuro.
Críticas a la falta de visión
Organizaciones civiles han cuestionado la falta de visión del gobierno local. Consideran que invertir en neopreno para un puente de tal magnitud es insuficiente y representa un gasto mal justificado. En lugar de priorizar estudios técnicos y una reconstrucción integral, el ayuntamiento opta por medidas cosméticas que lucen bien en fotografías de redes sociales, pero no aseguran la tranquilidad de quienes diariamente circulan por el puente en Neza.
Además, la opacidad en torno al costo de esta rehabilitación parcial ha encendido alertas. ¿Cuánto se gastó en un material que no resuelve de fondo el desgaste estructural? ¿Quién supervisa la calidad de estos trabajos? Son preguntas que hasta el momento no tienen respuesta.
Un peligro que no debe ignorarse
La historia reciente de México muestra ejemplos dolorosos de lo que ocurre cuando las autoridades subestiman los riesgos en infraestructura. Colapsos de puentes, hundimientos y accidentes mortales han cobrado la vida de personas por decisiones políticas que privilegian la inmediatez sobre la seguridad. El puente en Neza no debería sumarse a esa lista.
Los ciudadanos exigen que se dé a conocer un plan real, con peritajes independientes y obras de reforzamiento que vayan más allá del simple neopreno. La seguridad no se puede improvisar ni maquillar con soluciones superficiales.
Un parche no sustituye la responsabilidad
El mensaje del alcalde es claro: prefiere presumir acciones rápidas en redes sociales antes que invertir en soluciones de fondo. Usar neopreno en un puente que sostiene cientos de toneladas es una apuesta riesgosa y hasta irresponsable. No basta con colocar un parche y decir que “todo está en orden”; gobernar implica asumir la responsabilidad de prevenir tragedias, no de encubrirlas.
El puente en Neza simboliza hoy la falta de planeación, transparencia y seriedad de una administración que parece más preocupada por la foto que por la vida de sus habitantes. Y si en algún momento esa estructura llega a colapsar, la culpa no será del neopreno ni del tiempo, será de quien decidió mirar hacia otro lado.










