Reviven leyenda del Jinete de Malinalco en este Día de Muertos
MALINALCO, Edomex., 2 de noviembre de 2026.-Una aterradora leyenda recorre los barrios antiguos de Malinalco; durante las noches de este lunes 2, marco en el que pobladores y visitantes reviven la tradicional leyenda del Jinete de Malinalco en pleno festejo del Día de Muertos. De acuerdo con el relato ancestral custodiado en demarcaciones como Santa María y San Martín, este espectral personaje de indumentaria novohispana recorre los caminos del pueblo mágico para vigilar el tránsito sagrado de las almas.
La creencia popular sostiene que la presencia del ánima no inicia con una imagen, sino con el repentino cese del viento, el llanto agudo de los perros locales y el seco resonar metálico de herraduras chocando sobre el empedrado de las calles.

Amas de casa, cronistas y abuelos del municipio coinciden en detallar la pulcro pero tenebroso aspecto que caracteriza a la figura fantasmagórica. La silueta porta un traje de charro de un negro absoluto que parece absorber la luz de la luna, decorado con botones y espuelas de plata reluciente, mientras que un sombrero de ala ancha oculta su rostro, dejando al descubierto únicamente un par de ojos rojos ardiendo como brasas.
Las tentaciones de oro que ocultan una trampa eterna
Caminantes solitarios que transitan a pie por los senderos del municipio son las principales víctimas elegidas por el espectro para entablar extrañas y corteses conversaciones nocturnas. Testimonios heredados de generación en generación advierten que, si el peatón demuestra terror, la entidad se limita a escoltar en silencio hasta las puertas de una iglesia o del cementerio municipal antes de esfumarse en el aire.
Oportunidades de riqueza instantánea surgen cuando el transeúnte confiesa atravesar apuros económicos o codicia personal, momento en que el charro ofrece una pesada bolsa repleta de monedas de oro. Aceptar el tesoro sella un pacto trágico, pues el botín suele convertirse en carbón al amanecer mientras el cobrador desaparece misteriosamente para sumarse al séquito de almas cautivas dentro del panteón.
El misterioso guardián que une el panteón con el cerro
Curanderos y cronistas de la región explican que la fuerza de esta leyenda radica en la ubicación del panteón municipal, alineado directamente con el Cerro de los Ídolos y la zona arqueológica de Cuauhtinchan. Expertos en tradición oral afirman que la figura no representa al demonio, sino a un antiguo nahual o guardián prehispánico que adoptó la vestimenta española para pasar desapercibido entre la población a lo largo de los siglos.
Patrullajes espirituales realizados por el jinete durante las fechas estelares del Día de Muertos tienen como único fin resguardar la frontera invisible entre el santuario prehispánico y el camposanto. Su misión ancestral garantiza que los espíritus de los antepasados bajen a degustar los alimentos de las ofrendas y retornen al inframundo sin interferencias de los vivos.





