CDMX, 7 de enero, 2017.- El grado de tensión generado por el impacto de las decisiones tomadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto, no tiene precedentes, la liberación de los precios de las gasolinas sólo es un factor de varias preocupaciones que atraviesa nuestro país, es decir, en el entorno externo causa preocupación la alta volatilidad del peso, la elevación de las tasas de interés por entidades financieras internacionales, el bajo crecimiento de la economía a nivel mundial, y las decisiones del presidente electo de EU, Donald Trump.

Todavía no asume el poder formalmente, pero influyó para que la Ford cancelara una inversión por mil 600 millones de dólares en San Luis Potosí, lo que impidió la generación de 2 mil 800 empleos, entre otros elementos no menos importantes. Sin embargo, en México causa indignación la presión inflacionaria derivada del alza de las gasolinas y gas LP, lo que se traduce en una escalada de incrementos en los precios de productos y servicios.

La respuesta del gobierno federal ha sido muy débil, de acuerdo a Peña Nieto, en su mensaje con motivo de Año Nuevo, señaló que “los datos duros hablan por sí mismos: 60 millones de mexicanos, los de menores ingresos, sólo consumen el 15 por ciento de la gasolina, mientras que 12 millones, el 10 por ciento de la población de mayores ingresos, consume 40 por ciento de la gasolina”.

Este razonamiento no tiene fundamento, pues la preocupación se orienta principalmente a la subida de precios que tendrán los productos de la canasta básica. En este sentido, no se puede subestimar la importancia de los combustibles en los costos de cualquier tipo mercancía o servicio.

Sin embargo, hoy el eje temático principal de los medios tiene que ver con los saqueos de diversos comercios realizados de manera orquestada en varias entidades del país. En este sentido, los mexicanos observamos con preocupación que cada que hay indicios de una protesta ciudadana generalizada ante cualquier error del sistema político, tenemos por respuesta la intervención de grupos de choque, porros, presuntos anarquistas o cualquier grupo dispuesto a cometer actos ilícitos que generen terror y confusión en la población.

El 1° de diciembre de 2012, fecha de la toma de protesta de Peña Nieto, los grupos denominados anarquistas se infiltraron durante las marchas que protagonizaron el #Yosoy132, organizaciones sociales y sindicatos. A diferencia de los estudiantes del #Yosoy132, estos grupos se distinguieron por su indumentaria, pues vistieron de negro en su mayoría y llevaron máscaras antigás, paliacates y cascos en sus mochilas. Ellos ondearon banderas negras y rojas para identificarse.

La avenida Juárez fue uno de los lugares preferidos, donde los granaderos y policías de la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México recibieron órdenes para dispersar brutalmente a quienes todavía continuaban en la marcha, ya para este momento, habían actuado en avanzada un grupo de aproximadamente 100 presuntos anarquistas, quienes rompieron cristales de una sucursal bancaria, prendieron fuego; también destruyeron cristales de los restaurantes: Starbucks, Sanborns y Wings, y del hotel Hilton. Esto muy cerca del monumento El Caballito, es decir, en la avenida Paseo de la Reforma.

Lo que recordamos después fue que varios ciudadanos inocentes los llevaron a prisión, por lo que el gobierno tuvo que liberarlos semanas después, y claro los actos de los responsables quedaron impunes, pero sus objetivos cumplidos. No obstante, la historia se repite y en los primeros días del año han sido saqueadas más de 370 tiendas en diez entidades, esto de acuerdo a la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (Antad).

El sector empresarial ha sido el más afectado, lo que causa sorpresa, pues las distintas cámaras empresariales no respaldaron las medidas presidenciales y exigieron créditos y estímulos fiscales para atenuar los efectos del gasolinazo. La pregunta que hoy nos hacemos todos es ¿Quién o quiénes orquestaron sistemáticamente los saqueos en varios estados de la República? ¿Cuáles son sus objetivos de tales acciones?

Es evidente que para este operativo con carácter nacional se requirió no sólo de recursos económicos, sino de una estructura y organización sólida, la cual ni siquiera la tienen la mayoría de los partidos políticos. Los objetivos pueden ser varios, pues las acciones realizadas generan temor en la población e inhiben el entusiasmo para manifestarse públicamente, es decir, inmovilizan a los inconformes, esto sin soslayar la justificación para el uso indiscriminado de las distintas corporaciones policiacas, tanto de policías federales como de las fuerzas armadas para reprender a la población.

El gobierno federal tendrá que explicar quién o quiénes sembraron el caos y provocaron terror e incertidumbre entre la población, y terminar definitivamente con la ola de especulaciones y rumores. Estas acciones no pueden inscribirse como un evento más en la lista amplia de impunidad e injusticia social, pues la desconfianza y la protesta social se fortalecerán en los próximos días.

El autor es académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la UNAM, Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la FCPyS; Maestro en Comunicación y Política; y Doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Comunicación y Política por la UAM Xochimilco. Ha sido periodista en medios locales y nacionales. ([email protected]).