¿Scherer, el Fiscal?
2015, los locatarios del mercado Agrícola Oriental, de la alcaldía Iztacalco, en la Ciudad de México, se organizaron para evitar que la tienda Chedraui se instalara frente a ellos, ahí van las carpas con los defensores llenas de ellos, huelga, protesta, iztacalquenses protestando ante el poder de esa tienda de abarrotes que buscaba aplastar a este tradicional mercado, el más importante de la región. La defensa fue estoica, nadie se dobló, menos cuando el abogado de Chedraui y uno de los herederos de la cadena intentaron llenar de billetes a los líderes, nadie se rajó, los locatarios y sus dirigentes la tenían clara: “hasta donde tope “… y “topó”, pues imposibilitados de quebrar la huelga, abogado y dueños mandaron su “caballería“, camionetas llenas de golpeadores que hicieron de la madrugada su campo de batalla, una desigual, pues, intoxicados por el alcohol y drogas , los “reventadores" les pusieron a esas familias “una madriza monumental", dicho por las víctimas.
La violencia consiguió doblarlos, y Chedraui se instaló en donde se le pegó la gana, un triunfo para el abogado de apellido Scherer.
El mismo que hoy, sin sonrojarse, ha propuesto un libro que lejos de denunciar a sus enemigos, ha logrado que la rara vez utilizada memoria se haga presente y le recuperen la estampa de coyote, auxiliado por un amanuense que aprendió a relacionarse con el poder, desde el salinato -de Carlos- y todo aquel que le signifique dinero y fueros, pasando por Calderón; Jorge Fernández Menéndez, periodista convidado a reuniones en Washington, en donde la ultra derecha no solo se reúne, sino traza sus próximas estrategias para el nado sincronizado que opera entre empresarios televisivos como Ricardo Salinas y “periodistas “ anti-izquierda … no dudaría que la génesis del libro de Scherer fue producto de esas reuniones, y sabe, uno que escupa igual veneno en contra de adversarios a modo (¿de verdad Jesús Ramírez Cuevas era el Maquiavelo de López Obrador o solo es un “blanco fácil“ para distraer el verdadero objetivo del texto de marras?). Dígame que no le llamaron la atención los “besos del diablo“ que propinó Scherer y Fernández Menéndez a, primero, la secretaria de Gobernación, Rosa Icela, después a Omar y hasta Marcelo (habría que preguntarles si desearon ser mencionados por este “amigo“).
El título del libro es lo de menos , lo de más es lo que no dice , pero de ello habremos de mencionar más adelante.
Julio Scherer ha demostrado ser un ladino, campeón de la simulación, escurridizo para saber vender su apellido, ¿quién se negaría a recibir al hijo del mítico Don Julio Scherer? Así se hizo del picaporte de Cárdenas, de Rosario, de López Obrador, de Ebrard, de Mancera y otra vez de Andrés Manuel y desde ahí construyó una de las redes de poder tejidas entre lo político y un puñado de despachos de abogados (sobrino y hermano incluidos), un engranaje que le permitió traficar con millones de dólares, como pago por adquirir derechos de audiencias o de tan solo revisar algún caso… y ahí va el desfile de pruebas, la cooperativa Cruz Azul y las denuncias de extorsiones millonarias para rescatar a Billy Álvarez o dejarlo morir (¿por qué nadie se pregunta el de dónde una cooperativa como Cruz Azul es capaz de desembolsar cien millones de dólares para pagar jugadores o manejar propiedades multimillonarias?); le sigue Interjet y un larguísimo etcétera, todos documentados por el periodista Hernán Gómez.
Scherer Ibarra traiciona, sin ninguna duda, a su gran amigo y “hermano“ Andrés Manuel López Obrador, y que si bien podríamos estar o no de acuerdo con el exmandatario, para nadie, en este país, bajo nuestra cultura y principios “familiares” es bien visto el que se apuñale a quien te dispensó confianza íntima, pues ambos, Andrés Manuel y familia, convivían con Julio Scherer y familia, carnita asada los domingos, ya después te venderé, diría Julio … sí, así es: ¡que poca madre!
Julio Scherer Ibarra buscó ser fiscal general de la República, así lo planeó, cierto, él habría propuesto a Alejandro Gertz Manero y Andrés Manuel lo acept , pero lo que no menciona en su libro es que el acuerdo con Gertz implicaba que a los tres años del cargo como fiscal renunciaría y Julio Scherer pasaría de ser consejero jurídico de presidencia a fiscal general de la República… sobra mencionar que Gertz le pintó “dedo” y le hizo saber que su cargo duraba 9 años , Scherer entonces orquestó la guerra sucia que después se hizo pública, bajo otros argumentos distintos al incumplimiento del acuerdo, el resto es historia, López Obrador confió en su fiscal y Scherer terminó desbarrancándose tras las filtraciones sobre su red tráfico de influencias que operó desde palacio nacional, ¿Gertz le regresó la cortesía a Julio? Probablemente.
Julio Scherer, Jorge Fernández Menéndez, ambos títeres de un personaje superior ¿Ricardo Salinas Pliego? Abren funciones con miras al 2030, el objetivo es dinamitar a Morena, a la Presidenta. Porque no se le cree en lo mínimo su argumento de que sacó el libro porque necesitaba explicar los ataques de los que fue víctima.
Pero dicen los conocedores de esto: el que se ríe se lleva, y nadie podría afirmar que Scherer vivirá la suerte del leproso, sin un santo que lo cure.






